En su inmovilidad conforman otra vida esculpida en silencio. Este es su tríptico dehuella,
presencia
y requiebro
Todo inmóvil, en silencio. No hay pasos, ni huellas. Cinco instantes de silencio, té de lluvia en gotas blancas, mirada, mimo, silencio en cinco instantes




Luego todo desaparece y el sol se esconde
Creo que las ramas buscan recuperar los frutos que enterró la ardilla.
ResponderEliminarGeniales las fotos de la nieve. Parecen micropaisajes.
Un abrazo
te cuento algo?
ResponderEliminarYo no conozco la nieve.
Siempre he dicho que no me interesa mucho, que no me gusta el frío, que no me muero por conocerla...
quiero decir: decía...
porque la poesía de tus imágenes, desde hace tiempo que las veo, no sé...me ha ido cambiando esa idea...y hoy...la verdad es que siento unos deseos enormes de tocar la nieve...
me cambiaste la vida, mujer.
;)
Tawaki, definitivamente, las ramas están buscando lo que enterró la ardilla y haciendo de puentes de equilibrios para cuando ellas juegan.
ResponderEliminarEs la primera vez que hago fotos de la nieve así, sólo nieve. Esos relieves me sorprendieron.
Un abrazo grande
Julia, la nieve es maravillosa pero sólo después de que el frío deja de ser cruel. Todavía me quede con verdes y amarillos. Pero claro, voy a caminar toda orgullosa de ahora en adelante ahora que sé que te he cambiado la vida. ;;))
un precioso mar calmo.
ResponderEliminarBesitos/azos.
Mar calmo, bonito y especial.
ResponderEliminarUna abrazo
Algún día la tocaré.
ResponderEliminarjajjaa
Preciosos relieves, me despiertan la calma que necesito.
ResponderEliminarBesitos.
Querida Julia, algún día será, pues.
ResponderEliminarUn abrazo
Elita, creo que a todos nos hace falta la calma.
Besos
¡¡Ay, cómo echo de menos la nieve!!
ResponderEliminarGracias por las fotos.
De nada Viguetana. Este año ha empezado fuerte. El año pasado no nevó tanto. En fin... Te regalo toda la que quieras.
ResponderEliminarUn abrazo