Salgo un momento porque la luz del atardecer parece estar bailando y jugando con el flequillo helado de los tejados (¿o son sus bigotes?)
Está preciosa. Un poco más allá, se siente la calidez en ese dorado que deja adivinar los comederos de pájaros vacíos,
las flores secas
los tallos desnudos
Más allá, huellas entrecruzadas
y cerrando el cerco, esos tirurillos que ahora se pueden ver un poco mejor
Su filo, juego de luces y transparencia. Húmedo su lento respirar
¡Qué paz!
ResponderEliminar:)
Y luego dices que eres pesada con las fotos invernales.
ResponderEliminarPues sigue siendo pesada, que me encanta.
Besitos/azos.
Vaya Raquel. El paisaje no cambia, pero tus fotos no dejan de sorprenderme. Tienen la música que tú llevas dentro.
ResponderEliminarUn gran beso.
Viguetana, sí, paz. Estos días apenas si tengo tiempo de na' y ese momento de perderse entre el blanco, ayuda.
ResponderEliminarBesos
Mariano, no lo puedo remediar pero ya pronto me busco otro entretenimiento, otra obsesión y otra pesadez, vas a ver.
Besote
Elita, gracias preciosidad. Buen viaje y que disfrutes las vacaciones.
Un abrazo
Aquí en España aún es un poco pronto para que los días comiencen a alargarse. Creo el 21 de diciembre es el día más corto del año.
ResponderEliminarAbrazos
Tawaki, no te gusta cuando los días empiezan a alargarse?
ResponderEliminarUn abrazo para ti también
Claro que me gusta. Prefiero la luz a la oscuridad, y necesito el sol como si fuese una lagartija.
ResponderEliminarBesos
Como debe ser, :=)
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