Madison tiene la serenidad de la plenitud. No desea ni mas ni menos. Madison en verano es chico zapote para degustar despacito y salivar con sus pequeñísimas pupilas de diminuto grano.
Tus fotos de Madison en invierno me encantan, Raquel, pero reconozco que en esta época esta increíble. Tú si que tienes el Paraiso a la vuelta de la esquina. Literal.
Vaya quietud! QUé diferencia con las fotos invernales!
ResponderEliminarSaludos!
Sí, ¿verdad? Muchísima diferencia y una verdadera gozada
ResponderEliminarCon esto se le hace la boca agua al más pintado.
ResponderEliminarTawaki, ¿Cuándo vas a Madison?
ResponderEliminarCualquier día te doy un susto...
ResponderEliminarTus fotos de Madison en invierno me encantan, Raquel, pero reconozco que en esta época esta increíble. Tú si que tienes el Paraiso a la vuelta de la esquina. Literal.
ResponderEliminarUn beso,