
El tiempo pone las dosis necesarias para que las piezas del rompecabezas encajen. No merece la pena desesperarse. Su mecanismo es casi perfecto, puntual. Volver a la rutina discurre pasito a paso junto a ese reloj que suena cuando todo los demás está casi callado.
Lo bueno de la rutina es que permite automatizar lo básico y encantarse en lo superfluo.
ResponderEliminar:)
Besos
¿Puedo hacer mío el comentario de irreverens? qué lista es la jodía...
ResponderEliminarDeseperarse no sirve para cambiar su ritmo. Más vale adaptarse.
ResponderEliminarAbrazos.