No, mi investigación no va de mercados pero como me gustan mucho, hoy hacemos otro recorrido por dos de ellos, el de Sonora y el de Jamaica.
En mayor o menor medida, en los mercados se siente el pulso de la gente. Si están ahí es por algo y el que sean lo que son es revelador también.
El mercado de Sonora es el de la brujería, donde puedes encontrar hierbas, ramas, piedras, pócimas y todo lo que necesites para hechizos, conjuros, santería y otros cultos. Alrededor de la parte en la que venden todo eso se ha desarrollado todo un mercado de otros productos que ahora, por la época, tiene que ver precisamente con muertos,
aunque las tradiciones se entremezclan y el tema de Halloween con su color naranja inunda el mercado. Como el tema de disfraces, calabazas, brujas de gorro puntiagudo y anuncios de venta de guadañas, cinches y sangre artificial me atrae menos, lo esquivo. Las calacas me parecen tan espectaculares que no me desprendo de ellas
Puede que los temas sean recurrentes pero la variedad es de capricho
Una vez que entramos a la sección “seria”, el olor a copal y otras hierbas es intenso
Los puestos se suceden uno tras otro y los vendedores te preguntan constantemente qué se te ofrece
Ahí puedes encontrar lo que necesites para todo tipo de suertes y sortilegios. Mira,
El mercado ha crecido tanto que no todos los puestos están dentro del edificio. Unos fuera y otros dentro, tal vez la temática marque la luz. En éstos, las miniaturas para las ofrendas a los muertos reclaman el color
Luego está toda la sección de estatuillas para altares
y la sección en la que venden hongos, polvos, pócimas y amuletos
para todas esas cosas importantes en la vida
Creo que el color no falta, ¿no? Mira estos imanes
Tampoco falta en el mercado de Jamaica, el mercado de flores más grande de la ciudad de México
Aunque se siembren en Xochimilco, es aquí donde llegan para hacer ramos, arreglos florales
y todo lo que manos caprichosas puedan inventar
Éste es para una procesión de la Virgen
Y siendo la comida algo central para esta sociedad, los puestos de comida no faltan en el mercado. Veo varios de elotes
Una de las secciones del mercado también es para frutas y verduras, frescas o confitadas
Y en toda esta parte, los techos se adornan con esos magníficos banderines de papel que tal vez tengan un nombre y que yo no sé
Y entre todo, por ser tal vez la primera vez que lo veo de cerca, ese espectáculo de color de las calaveras de azúcar que nos enseñan, una vez más, la creatividad y la fuerza de esta cultura que recoge y sintetiza, crea y alimenta, imagina y se afana, trabaja sin descanso, ríe y llora con intensidad
martes, octubre 12, 2010
lunes, octubre 11, 2010
domingo, octubre 10, 2010
En La Villa de la Virgen de Guadalupe
Sabes que estás cerca de La Villa porque mucha gente camina en esa dirección
Además, a medida que te acercas, los puestos de comida, bebida, objetos religiosos y todo lo inimaginable se multiplican.
Si vas en coche, puedes aparcar en el estacionamiento subterráneo. En lugar de un centro comercial, en la plaza hay un complejo de Iglesias, basilicas o templos. De hecho, desde el parking tienes acceso, a través de tiendas de recuerdos y objetos bendecidos o no
Una vez en la plaza, la antigua basilica
y la nueva,
dominan el espacio.
Como vamos con C., volvemos a tener guía particular. Aparte de las basilicas vieja y nueva, hay otros templos. Comenzamos por el que se construyó donde se supone que se hizo la primera capilla. Vamos hacia allá y mientras ella nos cuenta el culto prehispánico que ya existía en ese lugar, cómo fueron confluyendo circunstancias e intereses de unas y otras órdenes religiosas, y cómo se fue propagando el mito en el imaginario popular para llegar al extendidísimo culto y devoción a la Virgen de Guadalupe.
Después visitamos el Templo del Pocito,
En el que aparecen las pinturas de las apariciones de la Virgen a Juan Diego. Luego subimos hasta el templo que está en el cerro donde se supone que fue el lugar en que se dieron las apariciones.
En esa subida, el espectáculo del centro comercial de la Villa ya se hace patente. Unos suben y otros bajan
Unos descansan un rato y otros lo aprovechan para hacerse la foto del recuerdo
Aunque escenas así se repiten, subimos sin detenernos mucho para llegar hasta la iglesia en la que se vuelve a reproducir la historia de las apariciones
Y bajamos, la basilica nueva y la vieja al fondo
Parece que la gente se ha reunido para la misa de las cuatro
Hay de todo en esa plaza de devociones en la que lo católico
Convive con otros rituales prehispánicos
La basilica está llenísima cuando entramos. Guadalupe recibe de 15 a 20 millones de peregrinos al año
La misa de hoy se dice en castellano, zapoteco, nahuatl y otra lengua más que no recuerdo. Huele el copal.
Bajamos a ver el cuadro de la Virgen
Y al salir, nosotros también decidimos hacernos una foto que luego enmarcarán con la imagen de la Virgen de Guadalupe, el papa y la basilica. Nos la toma este fotógrafo,
a quien pedimos sonreir como él antes nos lo pidió a nosotros. Luego esperamos
y nos reimos de nosotros mismos
En esa espera, seguimos haciendo fotos
¡Ay! ¿Acaso no es el mejor sitio para entender algo más acerca de cosas como símbolos, imaginario o identidad?
Además, a medida que te acercas, los puestos de comida, bebida, objetos religiosos y todo lo inimaginable se multiplican.
Si vas en coche, puedes aparcar en el estacionamiento subterráneo. En lugar de un centro comercial, en la plaza hay un complejo de Iglesias, basilicas o templos. De hecho, desde el parking tienes acceso, a través de tiendas de recuerdos y objetos bendecidos o no
Una vez en la plaza, la antigua basilica
y la nueva,
dominan el espacio.
Como vamos con C., volvemos a tener guía particular. Aparte de las basilicas vieja y nueva, hay otros templos. Comenzamos por el que se construyó donde se supone que se hizo la primera capilla. Vamos hacia allá y mientras ella nos cuenta el culto prehispánico que ya existía en ese lugar, cómo fueron confluyendo circunstancias e intereses de unas y otras órdenes religiosas, y cómo se fue propagando el mito en el imaginario popular para llegar al extendidísimo culto y devoción a la Virgen de Guadalupe.
Después visitamos el Templo del Pocito,
En el que aparecen las pinturas de las apariciones de la Virgen a Juan Diego. Luego subimos hasta el templo que está en el cerro donde se supone que fue el lugar en que se dieron las apariciones.
En esa subida, el espectáculo del centro comercial de la Villa ya se hace patente. Unos suben y otros bajan
Unos descansan un rato y otros lo aprovechan para hacerse la foto del recuerdo
Aunque escenas así se repiten, subimos sin detenernos mucho para llegar hasta la iglesia en la que se vuelve a reproducir la historia de las apariciones
Y bajamos, la basilica nueva y la vieja al fondo
Parece que la gente se ha reunido para la misa de las cuatro
Hay de todo en esa plaza de devociones en la que lo católico
Convive con otros rituales prehispánicos
La basilica está llenísima cuando entramos. Guadalupe recibe de 15 a 20 millones de peregrinos al año
La misa de hoy se dice en castellano, zapoteco, nahuatl y otra lengua más que no recuerdo. Huele el copal.
Bajamos a ver el cuadro de la Virgen
Y al salir, nosotros también decidimos hacernos una foto que luego enmarcarán con la imagen de la Virgen de Guadalupe, el papa y la basilica. Nos la toma este fotógrafo,
a quien pedimos sonreir como él antes nos lo pidió a nosotros. Luego esperamos
y nos reimos de nosotros mismos
En esa espera, seguimos haciendo fotos
¡Ay! ¿Acaso no es el mejor sitio para entender algo más acerca de cosas como símbolos, imaginario o identidad?
Domingo en La lagunilla
No sé por dónde empezar. Hoy el día ha sido completo, no sólo desayunamos en El Habana, sino que hicimos eso que parece ser tan genuino mexicano, ir al mecadillo de La lagunilla y a la Villa de la Virgen de Guadalupe.
Es domingo y el platillo está servido.
Me cuentan que La lagunilla es mucho más pequeño de lo que era. Pero los puestos son muchos y a cual más interesante. Creo que no hace falta decir mucho porque las imágenes hablan por sí solas. El orden dentro del desorden es maravilloso
Realmente pareciera que puedes encontrar las cosas más inverosímiles
¿Ess un saxofón junto a una pierna ortopédica? Eso parece. A esa colección de objetos se suma la amena conversación de sus dueños. Está claro que el lugar les pertenece
Como muchas otros, caminamos lentamente sorteando a unos y otros, deteníendonos en las mil y una historias que cada puestecito abre,
connotaciones, recuerdos, imaginaciones
Es como una pequeña ciudad que se despliega cada domingo
Probablemente tienes a los mismos vecinos cada semana y quizás hasta tengas el lugar exacto en el que te puedas sentar
Las texturas son también miles,
lo mismo que las conversaciones o las músicas que llenan el espacio. Cuando llegamos a esta parte del mercadillo,
C. nos cuenta que cuando empezaron en ese puesto anunciaban: “Tenis robados, cuando te los pones ya ni se nota”
Y al lado de ese puesto, de uno de los puestos de comida y de otros más, ésto
¿Necesitas cortarte el pelo? Anímate. O si no, tal vez te pueda interesar un auténtico tambor de cebra de allá del África
Telas, máscaras, lámparas, muebles, ropa, llaves, cerraduras… la lista es interminable. Hablas con la gente, pregntas precios, te dicen y ofrecen una rebaja casi inmediatamente. A diferencia de otros vendedores en otros mercados, aquí tú sueles preguntar primero. A veces hasta juegas con otros personajes que también construyen el lugar
Algunos puestos, literalmetne, te roban el corazón
En sitios así, les gusta cuando pides permiso para hacer una foto. Son pocos los que dicen que no y muchos los que te dicen que sí
A otros les tiene sin cuidado
¿Necesitas algo?
Es domingo y el platillo está servido.
Me cuentan que La lagunilla es mucho más pequeño de lo que era. Pero los puestos son muchos y a cual más interesante. Creo que no hace falta decir mucho porque las imágenes hablan por sí solas. El orden dentro del desorden es maravilloso
Realmente pareciera que puedes encontrar las cosas más inverosímiles
¿Ess un saxofón junto a una pierna ortopédica? Eso parece. A esa colección de objetos se suma la amena conversación de sus dueños. Está claro que el lugar les pertenece
Como muchas otros, caminamos lentamente sorteando a unos y otros, deteníendonos en las mil y una historias que cada puestecito abre,
connotaciones, recuerdos, imaginaciones
Es como una pequeña ciudad que se despliega cada domingo
Probablemente tienes a los mismos vecinos cada semana y quizás hasta tengas el lugar exacto en el que te puedas sentar
Las texturas son también miles,
lo mismo que las conversaciones o las músicas que llenan el espacio. Cuando llegamos a esta parte del mercadillo,
C. nos cuenta que cuando empezaron en ese puesto anunciaban: “Tenis robados, cuando te los pones ya ni se nota”
Y al lado de ese puesto, de uno de los puestos de comida y de otros más, ésto
¿Necesitas cortarte el pelo? Anímate. O si no, tal vez te pueda interesar un auténtico tambor de cebra de allá del África
Telas, máscaras, lámparas, muebles, ropa, llaves, cerraduras… la lista es interminable. Hablas con la gente, pregntas precios, te dicen y ofrecen una rebaja casi inmediatamente. A diferencia de otros vendedores en otros mercados, aquí tú sueles preguntar primero. A veces hasta juegas con otros personajes que también construyen el lugar
Algunos puestos, literalmetne, te roban el corazón
En sitios así, les gusta cuando pides permiso para hacer una foto. Son pocos los que dicen que no y muchos los que te dicen que sí
A otros les tiene sin cuidado
¿Necesitas algo?
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