lunes, marzo 09, 2020

Por el camino. Realidades paralelas

9 de marzo. Tuxtla Gutierrez, Chiapas.
La conferencia de ICTM Lat Car (International Council for Traditional Music, Sección música y danza de Latinoamérica) debía comenzar hoy pero todo se pospone para que podamos unirnos a "Un día sin mujeres en México", un paro para pedir no más feminicidios, no más violación de derechos de la mujer.


La última vez que estuvimos en Tuxtla fue hace nueve años. Habíamos hecho el viaje desde la Ciudad de México con L y con S. Allí nos reunimos también con otra amiga que llegó desde Oaxaca para unirse a nosotros. Viaje inolvidable todavía impreso en la memoria. Fueron varios días de compartir mucho, comidas, recorridos, caminatas, el cansancio del calor, la emoción de lo nuevo, el sufrimiento de las carreteras con topes. Risa y amaneceres.

Este viaje de hoy es diferente. No está planeado ir a Palenque, a Bonampak, a Yaxchilán. Tampoco a Toniná. Estamos aquí para la conferencia pero este lunes de no-actividad nos da la oportunidad de intentar ir a Toniná, a unas casi tres horas por carretera.
Volvemos a ser cinco en el coche. Ayer nos reencontramos con un colega a quien conocí brevemente en otra conferencia en Pittsburgh, Filadelfia, y hoy viajamos con él y con otros dos puertorriqueños que también participan en la conferencia.

Realidades paralelas.
A pesar de haber viajado bastante en México, nos siguen llamando la atención los contrastes sociales, las dificultades de muchos, las particularidades de lo rural en este México diverso y multiétnico que tanto desconocemos, las desigualdades que lo atraviesan.




Hace tiempo que no hago fotos por el camino pero hoy, entre el recuerdo y el encuentro con esta realidad de esos lugares relativamente poco transitados por extraños, miro otra vez esas formas y necesidades que entendemos pero que son muy ajenas a lo que vivimos, esos espacios físicos que se transformaron a medias y que deben ser compartidos con formas de vida impuestas por la modernidad




Niños en los pueblos, a la orilla del camino, en brazos de mujeres, madres-niñas, madres-jóvenes, madres-adultas,







vegetación exuberante y pueblos que se construyen a retazos, con lo suficiente para cubrir las necesidades básicas



Por todas partes se vende gasolina. Es el reino de los huachicoleros, del robo necesario para subsistir. Esa es la justificación. La corrupción del gobierno ha empobrecido tanto a un país tan rico que es llegas a entender por qué pasa esto. Aquí, en territorio de poblados autónomos controlados por los zapatistas. 
En el recorrido imaginamos varios finales a este presente, varias transformaciones en las que la justicia es la protagonista central. Pero falta mucho. El mundo parece no estar pensado para escuchar desde el otro, pensar desde el otro, ofrecer opciones y alternativas para acomodar diferentes ideologías y creencias. La diversidad asusta. Es incontrolable. Las estructuras de poder necesitan establecer sus propios mecanismos de control. La mirada del otro no importa


A tan solo media hora de Toniná, la carretera está cortada. No se puede pasar. Hay una protesta y han cerrado el camino. Ni siquiera en combi (microbús de transporte público). Hay que regresar a Tuxtla.

Lo intentamos. No se pudo.
No nos desesperamos. Ese camino nos recordó de nuevo el México profundo que vive en otro pulso establecido por otras coordenadas. Ese camino se nos pegó a la piel y nos hizo reflexionar sobre muchas cosas.

Emprendimos el camino de vuelta y paramos a comer en Oxchuc. Tardamos en encontrar dónde. No queríamos nada en especial, solo un lugar donde poder comer sentados. Lo encontramos, por el centro, un poco más allá de la plazoleta frente a la iglesia donde lo cotidiano se movía en silencio, sin ruido, sin prisas









Dejamos el coche y caminamos. Errol, Omar, Juan José, Pancho y yo. Quienes pasan nos miran. Nosotros los miramos a ellos, saludamos, sonreímos.
También aquí arrastran leña para las cocinas. Otra realidad.


También ellos tienen curiosidad por saber de dónde venimos, por que hemos llegado hasta allí. Me preguntan. Me piden que les haga una foto.
Sí, están descargando harina


 

Y seguimos camino


hasta San Cristóbal de las Casas, famoso pueblo mágico en el que también los contrastes son voraces. La parte que siempre se ve y se vende es ese centro de calles y casas ciudades, "coffee shops" y hoteles boutique, 




la impresionante iglesia






Ahí estamos. Es tarde y ya apenas si hay luz. Hace más frío de lo que pensábamos.
Ahí estamos. Los cinco. La primera foto que nos hacemos juntos y sí, le pedimos a alguien que nos la haga



Esta es la parte de San Cristóbal que no se ve tanto, la montaña invadida, la tierra despojada, el graffiti definiendo también el espacio




 Ahí también ellas, mujeres, jóvenes, niñas, madres. Miran y entienden. Como tú.



4 comentarios:

Anónimo dijo...

Querida Raquel: muchas gracias por compartir tan poético relato y las impresionantes fotos. Excelente!!!! Al ver las fotos el recuerdo me llevó a los lugares visitados. Más allá que vivencias, fueron experiencias compartidas! Las experiencias implican el encontrarme con un otro, las experiencias nos alter-an. Las vivencias, al contrario, son una prolongación del ego (yo) en y sobre el otro, en el mundo, creando igual-ación (Han, Byung-Chul. 2017. Agonia do Eros. 1 ed. Petrópolis: Vozes y Han, Byung-Chul. (2017). Topologia da violência. 1 ed. Petrópolis: Vozes). ABRAZOS!!!

David S Jhon dijo...

Thanks for sharing such incredible stuff.

Anónimo dijo...

Querida Raquel. Imposible que me recuerdes. Hace muchos años visitaba y comentaba tu blog desde el mío. Hace mucho que no entro al mío, pero desde mi memoria, algunas veces me pasa por el recuerdo Ecosdelsonar, Raquel, y te busco de memorio, y veo algo de li que hayas escrito con el peso de una melancolía extraña y a veces también confusa. Tu cello. Abrazo.

recomenzar dijo...

Me fascina lo que has escrito un abrazo desde Miami