Lo primero es un paseo en este invierno amable y templado vestido de luz de tarde en su primer día
Lagunilla es un pueblo muy pequeño, especialmente íntimo en esta época del año. 506 habitantes según el censo. Para muchos de los que aquí nacimos y vivimos en otros lugares, sigue siendo coordenada de vida. Volver es reencuentro. Gente y esquinas de siempre, olores, sensaciones, herencia de días, presente
Entre la Sierra de Francia y la Sierra de Béjar, dos zonas turísticas en el sur de Salamanca, pasa desapercibido para muchos. Hay que querer llegar. Una vez aquí, los caminos están servidos para hacer rutas senderismo o símplemente, caminar a las afueras del pueblo
uno de esos lugares que forma parte de nuestro repertorio de paseos de invierno. El sol todavía está alto cuando llegamos y la luz dorada nos mira de frente
mientras nos deja admirar esas dos sierras, la de Francia
y la de Béjar
con toda esa sencillez de quien es generoso y sabe entregar el momento sin reservas.
Como otros pueblos, Lagunilla es pequeño y grande a la vez
Hace un año, viajando en México, alguien me preguntaba si no me cansaba de viajar. No, respondí: puedo parecer vagabunda pero siempre vuelvo a casa. Es ancla. Vida. Luz. Pequeño y grande. El aire se siente infinito y los caminos no desdicen sus rutas
Para cuando volvemos al pueblo,
la luz ya es otra
Hay silencio, gatos y chimeneas
Hay una noche que llega
y una nube que mece el paseo acolchonando nuestros pasos
domingo, enero 01, 2012
miércoles, diciembre 28, 2011
A media tarde
Imagínate el aire transparente, la montaña serena entre luminosidad y claridades,
chimeneas sin frío en un viaje al interior de su fuego inhabitado
Imagina el momento para sentarte a su pie
Un poco más allá, los robles desnudos esculpen sus cuerpos en la nitidez del aire
Es media tarde y no existe otra danza
mientras la casa los mira
y esperan a que llegue la luna
chimeneas sin frío en un viaje al interior de su fuego inhabitado
Imagina el momento para sentarte a su pie
Un poco más allá, los robles desnudos esculpen sus cuerpos en la nitidez del aire
Es media tarde y no existe otra danza
mientras la casa los mira
y esperan a que llegue la luna
lunes, diciembre 26, 2011
Aquí
Estoy aquí, en este espacio donde la luz de la mañana es entera y el atardecer se asoma a todos los balcones, donde la noche respira luna y estrella, y la tarde, roble y chimenea. Aquí donde el pulso del sol descifra las horas y las convierte en minucioso encaje. Aquí donde el sonido de la luz te despierta.
Es invierno y hay mucho silencio. Suele ser así.
No es época de salir a caminar y quien pasa, lleva un destino. El paseo le pertenece al verano y este azul, al invierno
Invierno amable y gentil, suave como la serena sabiduría del agua en su tierra,
agua y tierra regeneradoras.
En algún momento hablaré un poco más de estos días. Por hoy, solo un mosaico de verdes invocando vida
Es invierno y hay mucho silencio. Suele ser así.
No es época de salir a caminar y quien pasa, lleva un destino. El paseo le pertenece al verano y este azul, al invierno
Invierno amable y gentil, suave como la serena sabiduría del agua en su tierra,
agua y tierra regeneradoras.
En algún momento hablaré un poco más de estos días. Por hoy, solo un mosaico de verdes invocando vida
domingo, diciembre 18, 2011
Blurred
Se fue derritiendo a lo largo del día. Los puntos cardinales cambiaron sus polos y en esa diferente versión de vertientes, el reflejo desveló otra verdad
Por muy confuso que pudiera parecer
Por muy confuso que pudiera parecer
miércoles, diciembre 14, 2011
En ese espacio...
... soñé pájaros y vuelo
No pude distinguir cuando las líneas de la realidad se diluyeron entre el color, la luz y la sombra
viernes, diciembre 02, 2011
Mecanismos
A veces los mecanismos cambian sus giros. No es seguro que mantengan su marcador pulido y preciso. Cuando eso pasa, hay que empezar de nuevo, buscar la dirección,
mirar tierra adentro y más allá de la línea del horizonte.
No hay nieve estos días. Ha llovido, sí, pero ni siquiera hace el frío que otros años en esta época ya estaría haciendo. Cuando despierto hoy y veo el sol y el cielo de invitación, me digo que es la oportunidad para salir a caminar. Ya sé, ya sé, hay parques extensísimos dentro de la ciudad, pero Devil's Lake ha estado rondándome la cabeza y a pesar de esas 40 millas, ¿por qué no?
Recuerdo muy bien la primera vez que vine a este parque, al lago, el paseo
Hoy no es junio sino diciembre. Hay mucho silencio. Siento cómo el aire silba mientras camino rápido. Pero solamento hay agua cuando me detengo
Hay agua. Y su moviento. Mece y calma. Deja. Flota. Crea
Viven y sobreviven sus orillas, sus habitantes. Y su sonido
Recuerdo el camino. Además de seguir el sendero junto lago, también subimos y subimos para verlo todo desde arriba.
Hoy no alcanza el tiempo para repetir esa ruta. Está el recuerdo, constante y poderoso como el mismo camino
pero es hoy, irrepetible, como cada hoy
Al final de esa ruta, un remanso
vida y movimiento del instante, o de lo más eterno tal vez,
antes y después del giro de algún mecanismo antes de la luna llena
mirar tierra adentro y más allá de la línea del horizonte.
No hay nieve estos días. Ha llovido, sí, pero ni siquiera hace el frío que otros años en esta época ya estaría haciendo. Cuando despierto hoy y veo el sol y el cielo de invitación, me digo que es la oportunidad para salir a caminar. Ya sé, ya sé, hay parques extensísimos dentro de la ciudad, pero Devil's Lake ha estado rondándome la cabeza y a pesar de esas 40 millas, ¿por qué no?
Recuerdo muy bien la primera vez que vine a este parque, al lago, el paseo
Hoy no es junio sino diciembre. Hay mucho silencio. Siento cómo el aire silba mientras camino rápido. Pero solamento hay agua cuando me detengo
Hay agua. Y su moviento. Mece y calma. Deja. Flota. Crea
Viven y sobreviven sus orillas, sus habitantes. Y su sonido
Recuerdo el camino. Además de seguir el sendero junto lago, también subimos y subimos para verlo todo desde arriba.
Hoy no alcanza el tiempo para repetir esa ruta. Está el recuerdo, constante y poderoso como el mismo camino
pero es hoy, irrepetible, como cada hoy
Al final de esa ruta, un remanso
y los juegos de lo más sencillo y evidente,
vida y movimiento del instante, o de lo más eterno tal vez,
antes y después del giro de algún mecanismo antes de la luna llena
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