No sé si es hoy cuando el otoño entra con su tarjeta de presentación oficial
pero aquí está, vestido como sólo él sabe vestir
después de estos días de calor y humedad
Con la misma rapidez con que algunos árboles cambian sus hojas, así de rápido he visto pasar este mes que ya casi termina.
Llegar, ordenar coordenadas, reconocer el camino, vivirlo
y prepararse para el siguiente destino
Los tomates sobreviven. Siguen madurando. Ha sido una buena cosecha este año. Las cuatro matitas que planté en junio siguen dando fruto. Aboné la tierra, pero creo que el mejor abono fueron las lluvias y el sol de verano. Los mimaron como miman ahora a estos árboles de hoy
Y como con todo lo demás, mientras unos viven con intensidad el proceso, otros ya hace tiempo que se desnudaron
Por las calles vestidas de otoño,
las acuarelas son múltiples y la frescura se siente plenitud.
Por todo eso y sin duda, es otoño
y su juego ha comenzado
miércoles, septiembre 22, 2010
viernes, septiembre 17, 2010
La que posa es ella
Posa elegante ignorando miradas y atenciones
Es mejor así.
Ensimismada me pierdo en el instante
y me muevo con ella, bellísima errante y seductora
Anuncia el otoño, la otra luz, el néctar que madura mientras un aire húmedo, cálido y quieto mecen su banquete
Es mejor así.
Ensimismada me pierdo en el instante
y me muevo con ella, bellísima errante y seductora
Anuncia el otoño, la otra luz, el néctar que madura mientras un aire húmedo, cálido y quieto mecen su banquete
lunes, septiembre 13, 2010
Ayer
Como con los maratones, parte de la ciudad se moviliza para acomodar a los al menos 2.500 participantes de Ironman Wisconsin. El nombre realmente le va a la competición: 2.4 millas nadando, 112 millas en bicicleta y 26.2 millas corriendo. El ganador tardó 8 horas y media en completar el recorrido, y alrededor de 17 o 18 los últimos. Parece una de esas locura para admirar y dejar que otros las hagan, ¿no?
Camino a Mt. Horeb nos encontramos con la carrera y como estos niños, nosotros también esperamos y luego nos damos prisa para atravesar la carretera
Agradecemos no tener que hacer un promedio de 20 millas por hora porque el viento en contra ya nos da demasiado trabajo. Pero el día está precioso. Aunque no se puedan apreciar muy bien los colores,
los verdes que ya empiezan a mostrar sus marrones y las margaritas al borde del camino que casi mecen el pedaleo construyen el camino. Vamos en silencio, empapados del sol más templado de septiembre. Con eso y la certeza del momento.
Nos paramos poco. Sólo una foto más que nos recuerda que el otoño se acerca
No, no es pronto para que ya cambien de color esos árboles
Camino a Mt. Horeb nos encontramos con la carrera y como estos niños, nosotros también esperamos y luego nos damos prisa para atravesar la carretera
Agradecemos no tener que hacer un promedio de 20 millas por hora porque el viento en contra ya nos da demasiado trabajo. Pero el día está precioso. Aunque no se puedan apreciar muy bien los colores,
los verdes que ya empiezan a mostrar sus marrones y las margaritas al borde del camino que casi mecen el pedaleo construyen el camino. Vamos en silencio, empapados del sol más templado de septiembre. Con eso y la certeza del momento.
Nos paramos poco. Sólo una foto más que nos recuerda que el otoño se acerca
No, no es pronto para que ya cambien de color esos árboles
jueves, septiembre 09, 2010
Random comments
Hace una semana que comenzaron las clases. Aquí o allá, más tarde o más temprano, el ciclo vuelve a iniciarse. Cuerpo y mente saben, reconocen y recuerdan. Vuelven a pisar sus pasos. Las transiciones, que son exactamente eso, quedan atrás y también lo sabemos.
¿Estos días? Un torbellino imprevisible de tres días nublados y uno con sol. Esta foto es de ayer
Tratando de aprovechar todo lo posible los días buenos que quedan, fui en bicicleta al centro. Me acordaba de M., que me decía que las bicicletas le dan "look" a Madison. Eso de tener look, ser friki o un crack me hace mucha gracia. Tengo que encontrar un diccionario que me enseñe su uso correcto. Hay que estar en los lugares para poder utilizar con gusto y buenas maneras lo que está de moda.
¿Estos días? Un torbellino imprevisible de tres días nublados y uno con sol. Esta foto es de ayer
Tratando de aprovechar todo lo posible los días buenos que quedan, fui en bicicleta al centro. Me acordaba de M., que me decía que las bicicletas le dan "look" a Madison. Eso de tener look, ser friki o un crack me hace mucha gracia. Tengo que encontrar un diccionario que me enseñe su uso correcto. Hay que estar en los lugares para poder utilizar con gusto y buenas maneras lo que está de moda.
lunes, septiembre 06, 2010
sábado, septiembre 04, 2010
Siendo
Ayer todo se convirtió en otoño. Pasamos del calor al frío con un anticipación inesperada. La cerámica en la que se dibujaba una transición paulatina y cómoda se hizo añicos.
"Qué rápido se nos olvida que las circunstancias eligen los colores de los días y que somos nosotros quienes nos movemos en sus coordenadas", me dices. Sonrío y símplemente te digo que no quiero perder el hilo que estira la inercia del verano, la luz que estira los días, laas horas que estiran el impulso.
Hoy vuelve a salir el sol y caprichoso juega
Atenta a esos caprichos vuelvo a pedalear rutas tratando de entender si las orillas del día se dejan querer
si se dejan mirar
Y creo sí, que se dejan
Sobre esa calma del lago y sus reflejos pienso en la intensidad de las plenitudes.
Calma e intensidad. ¿Contrastan?
Nenúfares a un lado,
gaviotas a otro
y entre medias, de camino a casa, tus juncos
(Ahí lo tienes, éste es todo para ti)
Mecidos por al aire
me cuentan que pertenecen al día, a medio camino entre esto y aquello, el cuadrado y la espiral, lo previsible y lo imprevisible, mente y pasión, otoño que ya llega y verano que ya pide quedarse atrás.
Como nosotros, con todo a cuestas y meciéndose con el aire, pero siendo.
"Qué rápido se nos olvida que las circunstancias eligen los colores de los días y que somos nosotros quienes nos movemos en sus coordenadas", me dices. Sonrío y símplemente te digo que no quiero perder el hilo que estira la inercia del verano, la luz que estira los días, laas horas que estiran el impulso.
Hoy vuelve a salir el sol y caprichoso juega
Atenta a esos caprichos vuelvo a pedalear rutas tratando de entender si las orillas del día se dejan querer
si se dejan mirar
Y creo sí, que se dejan
Sobre esa calma del lago y sus reflejos pienso en la intensidad de las plenitudes.
Calma e intensidad. ¿Contrastan?
Nenúfares a un lado,
gaviotas a otro
y entre medias, de camino a casa, tus juncos
(Ahí lo tienes, éste es todo para ti)
Mecidos por al aire
me cuentan que pertenecen al día, a medio camino entre esto y aquello, el cuadrado y la espiral, lo previsible y lo imprevisible, mente y pasión, otoño que ya llega y verano que ya pide quedarse atrás.
Como nosotros, con todo a cuestas y meciéndose con el aire, pero siendo.
miércoles, septiembre 01, 2010
Desde la terraza
En agosto, cada viernes, hay música en vivo en la terraza del Centro de Convenciones. Hoy ni es agosto ni viernes, pero en esa terraza
hay música
Tunes at the Monona Terrace organiza conciertos cada mes y hoy es Madisalsa quien toca, una de las bandas madisonianas de salsa y latin jazz. Aunque no los puedas ver muy bien, ahí están. Vi nacer el grupo y los he seguido durante todos estos años. Como en otros grupos de Madison (y como la ciudad misma), hay gente que va y viene, pero el grupo como tal se mantiene y crece: varios miembros están ahí desde el principio y le dan solidez dal conjunto.
La tarde es perfecta para bailar, sentarse a escucharles o caminar léntamente mirando al lago. El atardecer trae una brisa amable y la perspectiva se entretiene consigo misma
Camino al borde, el espacio del lago a un lado
y el Capitolio mimado por el atardecer al otro
y mientras llega la noche
respiro en esa calma y en la caida
Con la luz ya casi derretida, somos los últimos en partir
hay música
Tunes at the Monona Terrace organiza conciertos cada mes y hoy es Madisalsa quien toca, una de las bandas madisonianas de salsa y latin jazz. Aunque no los puedas ver muy bien, ahí están. Vi nacer el grupo y los he seguido durante todos estos años. Como en otros grupos de Madison (y como la ciudad misma), hay gente que va y viene, pero el grupo como tal se mantiene y crece: varios miembros están ahí desde el principio y le dan solidez dal conjunto.
La tarde es perfecta para bailar, sentarse a escucharles o caminar léntamente mirando al lago. El atardecer trae una brisa amable y la perspectiva se entretiene consigo misma
Camino al borde, el espacio del lago a un lado
y el Capitolio mimado por el atardecer al otro
El lago me regala calma
y mientras llega la noche
respiro en esa calma y en la caida
Con la luz ya casi derretida, somos los últimos en partir
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