Son las once de la mañana y el sol calienta. Ha derretido la escarcha con la celeridad del caprichoso y deja que las hojas bailen en la hierba
Salgo a verlas
y me asombro de que no haga frío. Todavía. Todavía no.
Huele a otoño. La chimenea aún no le prestan su aliento al espacio y aunque sabemos que pronto dibujará en el aire, esa escarcha derretida dice todavía, todavía no
viernes, noviembre 04, 2011
lunes, octubre 31, 2011
Una más
La mitología azteca cuenta que los volcanes Popocatepetl y el Iztaccihuatl, segunda y tercera elevación más altas de México, fueron una vez hombre y mujer que estaban profundamente enamorados. Popo era el joven guerrero e Izta la bella princesa. Antes de que él pudiera tenerla a ella como prometida, el padre de Izta, máximo gobernante, le puso como condición a Popo que primero tenía que entrar en batalla contra una tribu de enemigos y volver victorioso de la misma. Izta le esperó hasta que un día recibió la falsa noticia de que Popo había muerto. Ella murió de dolor y cuando su amante volvió victorioso, llevó su cuerpo a la montaña donde mandó construir una pira funeraria para ambos. Él muere junto a ella y los dioses, apiadándose de los dos, los convierte en montañas para que puedan estar juntos el resto de sus vidas
Aunque esta imagen no lo cuenta muy bien, a veces puedes imaginarla a ella dormida y a él cuidándola.
De cualquier manera, siempre es espectacular ver los dos volcanes mientras el avión sale de la Ciudad de México.
sábado, octubre 29, 2011
De la Huasteca al D.F.
Con tristeza dejamos la Huasteca. Realmente es otro mundo, otro concepto del tiempo, de la sonoridad, del fluir de los días. El festival continúa dos días más en Agua Zarca, pero no hay más tiempo. Hay que volver a la gran ciudad.
Hacemos el primer recorrido por las montañas con niebla. No vemos los árboles altos y verdes ni las cumbres más cerradas, pero sí alcanzamos a ver los últimos retazo se verde
antes de ascender a los 2.700 metros de altitud y poder volver a ver esas cumbres imponentes
Dicen que más al norte, hacia Xilitla, la Sierra Gorda es todavía más impresionante. Creo que ese viaje también será para otra ocasión.
Dejamos amigos allí en el norte y aquí en la ciudad saludamos a otros. Algunos de ellos están tocando en un festival homenaje a una arpista veracruzana, Adriana Cao, por su larga trayectoria en el mundo musical mexicano. No conozco a Adriana pero el programa es atractivo. Además, este 4º festival de la décima que se le dedica se está haciendo en el edificio de la Revolución, toda una novedad en la utilización de este espacio para un festival de música tradicional
Muchos de los grupos son jarochos pero también hay otras músicas. Llegamos cuando Yolotecuani está tocando sus sones de Tixtla, Guerrero
Hay bastante gente y para cuando llega la noche, mucha más.
Cucalambé llena de energía el lugar con sus fuertes y rápidos sones jarochos. Los bailadores en la tarima completan el ensamble de requinto, jarana y marimbol
Lo huasteco lo llevan al escenario el conocido trío Chicontepec
y ya para entonces, el lugar está lleno
Es difícil hacer fotos desde lejos pero trato de acercarme para poder ver desde un poco más de cerca a Adriana cuando recibe su reconocimiento y con tremenda sencillez agradece el honor, la presencia de muchos, el abrazo de todos
Después le llega el turno a ella con su grupo, Caña dulce, caña brava
y más tarde a Zacamandú, un grupo con el que ella tocó durante muchos años y que primero empezó como trío huasteco
para luego ampliar repertorio a jarocho también
Después de Zacamandú todavía quedaban muchos grupos por subirse al escenario. Me alegro mucho de que un músico como Adriana reciba un homenaje en vida. Me alegro mucho también de que algo así tenga el poder de convocar a tanta gente. Eso me dice que la música tiene fuerza y realmente convoca.
Volver a ver a los amigos es siempre un regalo maravilloso. Toda esta semana ha sido eso, un verdadero regalo.
La luna crece y una nueva semana comienza. Aquí y allá.
Hacemos el primer recorrido por las montañas con niebla. No vemos los árboles altos y verdes ni las cumbres más cerradas, pero sí alcanzamos a ver los últimos retazo se verde
antes de ascender a los 2.700 metros de altitud y poder volver a ver esas cumbres imponentes
Dicen que más al norte, hacia Xilitla, la Sierra Gorda es todavía más impresionante. Creo que ese viaje también será para otra ocasión.
Dejamos amigos allí en el norte y aquí en la ciudad saludamos a otros. Algunos de ellos están tocando en un festival homenaje a una arpista veracruzana, Adriana Cao, por su larga trayectoria en el mundo musical mexicano. No conozco a Adriana pero el programa es atractivo. Además, este 4º festival de la décima que se le dedica se está haciendo en el edificio de la Revolución, toda una novedad en la utilización de este espacio para un festival de música tradicional
Muchos de los grupos son jarochos pero también hay otras músicas. Llegamos cuando Yolotecuani está tocando sus sones de Tixtla, Guerrero
Hay bastante gente y para cuando llega la noche, mucha más.
Cucalambé llena de energía el lugar con sus fuertes y rápidos sones jarochos. Los bailadores en la tarima completan el ensamble de requinto, jarana y marimbol
Lo huasteco lo llevan al escenario el conocido trío Chicontepec
y ya para entonces, el lugar está lleno
Es difícil hacer fotos desde lejos pero trato de acercarme para poder ver desde un poco más de cerca a Adriana cuando recibe su reconocimiento y con tremenda sencillez agradece el honor, la presencia de muchos, el abrazo de todos
Después le llega el turno a ella con su grupo, Caña dulce, caña brava
y más tarde a Zacamandú, un grupo con el que ella tocó durante muchos años y que primero empezó como trío huasteco
para luego ampliar repertorio a jarocho también
Después de Zacamandú todavía quedaban muchos grupos por subirse al escenario. Me alegro mucho de que un músico como Adriana reciba un homenaje en vida. Me alegro mucho también de que algo así tenga el poder de convocar a tanta gente. Eso me dice que la música tiene fuerza y realmente convoca.
Volver a ver a los amigos es siempre un regalo maravilloso. Toda esta semana ha sido eso, un verdadero regalo.
La luna crece y una nueva semana comienza. Aquí y allá.
viernes, octubre 28, 2011
XVI Festival de las Huastecas en Purísima de Arista
El olor del cempasuchil flota en el aire en estos días en que México prepara su semana para celebrar a sus muertos, darles la bienvenida, adornar e iluminar su camino
Temprano, este niño y sus hermanos descargan las flores de la camioneta para venderlas. Con ellos, su sonrisa y su maravillosa mirada, comienza este día que es dueño el festival
Hoy es en Purísima de Arista, una pequeña comunidad a unos 12 kilómetros de Jalpan
Alrededor de la plaza ya se han instalado los puestos de artesanía y la música de banda llena el espacio. Se siente bonito, como vestido de gala con toda la naturalidad que le pertenece
Angel González, poeta y músico a quien tuve la suerte de conocer y escuchar hace un año en Son Raíz, está dando un taller de son arribeño para niños
Muchas niñas se han vestido de color y da mucho gusto verlas
Cuando todos han elegido un instrumento,
se separan en grupos para hablar de música, de los instrumentos, de lo que significa tocar música tradicional, del recorrido de cada uno de estos músicos que tocan tanto sones arribeños como huastecos
Se trata de conectar a los niños con su propia historia y sus tradiciones, robarle algo de la influencia y poder que la cultura que los medios masivos imponen. Se trata de trabajar todo esto en comunidades pequeñas donde todavía se compra la verdura en el tianguis y la mercancía se transporta en burro
También el cempasuchil
Para cuando termina el taller, los niños ya están zapateando huapango
Hoy también el programa del día es muy completo. Vemos la presentación del CD "El gusto, 40 años del son huasteco", con grabaciones de campo realizadas por Eduardo Llerenas, Enrique Ramírez de Arellano y Baruj Lierberman entre 1979 1981, y algunas muy recientes. La selección y edición del disco es una verdadera chulada
Junto a la música, el público que sale a bailar en cuanto la escucha,
los rostros que hablan por sí solos de ese espacio que invita, abierto e integrador
y la capacidad para improvisar y compartir en el momento que en esta presentación se encarna en la décima de Arturo Castillo y de Ángel González
Un descanso nos lleva de nuevo a la plaza
La tarde fue para la presentación de algún CD y la de la danza tradicional del Chul a cargo de un grupo de Ozuluama, Veracruz. Y la noche trajo son arribeño y poesía decimal campesina.
Los grupos se suceden en el escenario
Se siente el vigor y la fuerza de estos músicos tocando y recitando décimas
Violines, quintas y jaranas son testigos de esa fortaleza y solidez, de una poesía social comprometida
Y junto a la música, los bailadores en la tarima
Incansables zapatean acompañando la parte instrumental de los sones y se detienen para escuchar las décimas recitadas.
A las 10 empieza la topada, la controversia entre los dos grupos a ambos lados de la gigantesca tarima
En algún momento dejamos la fiesta, el círculo, los amigos. Pero la topada probablemente continuará hasta las 2 o 3 de la madrugada. Así es la fiesta aquí, el compartir, el convivir con los amigos, el celebrar con música y baile.
Estos festivales mueven no sólo a músicos sino a mucha gente apasionada por la cultura tradicional, la música; gente también con un compromiso por esta parte de una cultura viva que, aunque a veces haya que hacer el esfuerzo por encontrarla y ayudarla a salir adelante, es muy fuerte y se construye entre todo.
Temprano, este niño y sus hermanos descargan las flores de la camioneta para venderlas. Con ellos, su sonrisa y su maravillosa mirada, comienza este día que es dueño el festival
Hoy es en Purísima de Arista, una pequeña comunidad a unos 12 kilómetros de Jalpan
Alrededor de la plaza ya se han instalado los puestos de artesanía y la música de banda llena el espacio. Se siente bonito, como vestido de gala con toda la naturalidad que le pertenece
Angel González, poeta y músico a quien tuve la suerte de conocer y escuchar hace un año en Son Raíz, está dando un taller de son arribeño para niños
Muchas niñas se han vestido de color y da mucho gusto verlas
Cuando todos han elegido un instrumento,
se separan en grupos para hablar de música, de los instrumentos, de lo que significa tocar música tradicional, del recorrido de cada uno de estos músicos que tocan tanto sones arribeños como huastecos
Se trata de conectar a los niños con su propia historia y sus tradiciones, robarle algo de la influencia y poder que la cultura que los medios masivos imponen. Se trata de trabajar todo esto en comunidades pequeñas donde todavía se compra la verdura en el tianguis y la mercancía se transporta en burro
También el cempasuchil
Para cuando termina el taller, los niños ya están zapateando huapango
Hoy también el programa del día es muy completo. Vemos la presentación del CD "El gusto, 40 años del son huasteco", con grabaciones de campo realizadas por Eduardo Llerenas, Enrique Ramírez de Arellano y Baruj Lierberman entre 1979 1981, y algunas muy recientes. La selección y edición del disco es una verdadera chulada
Junto a la música, el público que sale a bailar en cuanto la escucha,
los rostros que hablan por sí solos de ese espacio que invita, abierto e integrador
y la capacidad para improvisar y compartir en el momento que en esta presentación se encarna en la décima de Arturo Castillo y de Ángel González
Un descanso nos lleva de nuevo a la plaza
antes de volver a escuchar la presentación del libro de Rosa Virginia Sánchez, "Antología poética del son huasteco tradicional"
La tarde fue para la presentación de algún CD y la de la danza tradicional del Chul a cargo de un grupo de Ozuluama, Veracruz. Y la noche trajo son arribeño y poesía decimal campesina.
Los grupos se suceden en el escenario
Se siente el vigor y la fuerza de estos músicos tocando y recitando décimas
Violines, quintas y jaranas son testigos de esa fortaleza y solidez, de una poesía social comprometida
Y junto a la música, los bailadores en la tarima
Incansables zapatean acompañando la parte instrumental de los sones y se detienen para escuchar las décimas recitadas.
A las 10 empieza la topada, la controversia entre los dos grupos a ambos lados de la gigantesca tarima
En algún momento dejamos la fiesta, el círculo, los amigos. Pero la topada probablemente continuará hasta las 2 o 3 de la madrugada. Así es la fiesta aquí, el compartir, el convivir con los amigos, el celebrar con música y baile.
Estos festivales mueven no sólo a músicos sino a mucha gente apasionada por la cultura tradicional, la música; gente también con un compromiso por esta parte de una cultura viva que, aunque a veces haya que hacer el esfuerzo por encontrarla y ayudarla a salir adelante, es muy fuerte y se construye entre todo.
Etiquetas:
Festival de las Huastecas,
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