La percepción del tiempo, los sabores y los olores son algunas de las coordenadas que en los lugares pequeños son más fáciles de reconocer. Todo cambia un poco más despacio y esa permanencia nos deja movernos en una línea temporal y sensorial más cercana. Por mucho que cambien estos caminos, sus estaciones, como nuestros pasos, se repiten en ellos
Esa repetición convoca memorias y alimenta recuerdos.
Es una forma de vida también. Hay quienes se mueven de un lugar a otro sin descanso. Hay quienes prefieren volver a caminar las mismas sendas
De una u otra manera, la vida se alimenta de memorias
Pensando que tal vez esta sea el última entrada del año, miro a lo lejos,
a lo alto
y al lado del camino
En mis recuerdos siempre hay personas, seres muy queridos que me inspiran y dan fuerza. Son parte de la esperanza que siento en la vida y forman parte de la ilusión de mi camino. Para ellos y por ellos también sigo mirando hacia adelante
Estamos aquí y vivir es el regalo más hermoso.