Siempre me siento acogida caminando a esas horas tardías
miércoles, agosto 06, 2008
Salamanca de noche
Hay ciudades que hay que caminarlas de día y de noche, de tarde y de mañana. Sus personalidades asoman con todas sus caras y talentos, y sus calles te hablan de forma muy distinta dependiendo de las luces de cada hora. Así es Salamanca, y también hay que caminarla de noche
Se la siente respirar entre sus silencio y los escasos transeúntes de esta noche fresca de verano.
Siempre me siento acogida caminando a esas horas tardías
Esta es la parte de la ciudad por la que no había caminado en este viaje. Sí, la luz de la noche le regala otra vida
En la foto no se pueden percibir muchos detalles pero si te sientas bajo la ventana de la casa del bedel,
vas a querer pasar mucho rato contemplando una de las puertas de la catedral

Es especialmente bonito cuando hay poca gente, cuando te deslizas como sin pensarlo y llegas hasta la Plaza Mayor desde la de Anaya dejando atrás la catedral
y caminando por la Rúa, a un lado la Clerecía y la Casa de las Conchas
Anoche fue así, un paseo callado, con poca gente. Si estás en silencio, puedes escuchar fragmentos de las conversaciones de quienes pasan a tu lado. A veces pienso que uniendo todos esos fragamentos se podría construir toda una historia de conexiones, identidades y relaciones, un mosaico de voces y pensamientos. Tal vez dejarlo luego en este pórtico para que alguien más lo continúe
Siempre me siento acogida caminando a esas horas tardías
martes, agosto 05, 2008
Por Montemayor del Río
Desde la carretera serpenteante y rica en curvas y estrecheces que va dede Peñacaballera a Lagunilla se puede ver Montemayor del Río, ahí al fondo, al final del valle. Con Lagunilla comparte su río, el Cuerpo de Hombre, y un largo trayecto de historia compartida.
Una más pequeña que la otra, aquella rica y la otra más pobre, el conde y el castillo allá, el arzobispo por acá.
Es siempre agradable bajar hasta Montemayor desde Peñas Blancas y recogerse en la quietud del pueblo, caminarlo, reconocerlo en sus tejados
y desembocar en su pequeña plaza
donde tanto ayuntamiento
como viviendas,
lucen blancos donde resaltan sencillos balcones en un curioso juego de intercambio entre lo más tradicional
o lo más minimalista
(si es que así se mira)

En esa plaza, como en muchas otras, sólo tienes que pasar unos minutos para darte cuenta de cómo se entrecruzan las vidas de muchos y cómo ese lugar pudiera facilmente ser una gaceta de noticias, a modo de pregón, de plena puerto riqueña o corrido mexicano.
Breves escenas te transportan

y hablan de vida. Lo mismo que las casas antiguas
que, cuidadas o no, ricas o pobres,
aún mantienen su porte,

Desde esa plaza hablas con unos y otros, con la señora que va a buscar agua a la fuente, al señor que te saluda y sonriente bromea diciéndote que vamos a desgastar el monumento con tanta foto y que al poco, cuando le dices que eres de la zona, te dice su nombre y te ofrece su casa para cualquier menester
Esa combinación de todo en estos pueblos de siempre, pueblos para vivir, habitados por su gente. Esa mixtura de todo lo que lo conforma


Antes de subir al castillo caminamos por aquí y por allá,
viendo asomar lo cotidiano, tal cual es
Iglesia y castillo aparecen un poco más allá
aunque una cerrada y el otro en obras no nos dejan ver su interior
Igual, los rodeamos y encontramos sus alturas, contrastes
y juegos
Parece que fue importante esta iglesia que hoy se ve abandonada
Siempre ese contraste en la mezcla también. Y esta calle
que insiste en quedarse en la memoria cuando ya nos vamos. Demasiado breve todo, casi siempre.
Una más pequeña que la otra, aquella rica y la otra más pobre, el conde y el castillo allá, el arzobispo por acá.
Es siempre agradable bajar hasta Montemayor desde Peñas Blancas y recogerse en la quietud del pueblo, caminarlo, reconocerlo en sus tejados
En esa plaza, como en muchas otras, sólo tienes que pasar unos minutos para darte cuenta de cómo se entrecruzan las vidas de muchos y cómo ese lugar pudiera facilmente ser una gaceta de noticias, a modo de pregón, de plena puerto riqueña o corrido mexicano.
Breves escenas te transportan
Desde esa plaza hablas con unos y otros, con la señora que va a buscar agua a la fuente, al señor que te saluda y sonriente bromea diciéndote que vamos a desgastar el monumento con tanta foto y que al poco, cuando le dices que eres de la zona, te dice su nombre y te ofrece su casa para cualquier menester
Antes de subir al castillo caminamos por aquí y por allá,
lunes, agosto 04, 2008
domingo, agosto 03, 2008
En la carretera de subida
Hace calor. Hay que salir tarde para poder caminar un poco.
El olor a brezo y a jara evocan memorias que se convierten en dulce conversación.
Al atardecer asoma el pueblecito de Valdelageve sostenido en el valle
La montaña asoma también con toda su inmensidad
juguetonas entre cerezos y zarzales,
indulgentes, como el recuerdo.
Tras esa vuelta del camino el aire cálido y las señales de la memoria del lugar
Sólo se escucha el aire cálido de verano con todos sus murmullos, y un vuelo
El olor a brezo y a jara evocan memorias que se convierten en dulce conversación.
Al atardecer asoma el pueblecito de Valdelageve sostenido en el valle
Tras esa vuelta del camino el aire cálido y las señales de la memoria del lugar
sábado, agosto 02, 2008
Corrientes - el poder del agua
Demasiado tiempo que no bajábamos al río. En realidad, creo que no conocía toda esta parte, ni el camino
ni su desembocadura
con sus pequeños tesoros

Con todo lo que ha llovido, los caminos no son muy transitables pero somos capaces de llegar y caminar entre sus recodos

Algo deben tener los ríos que nos traen y nos llevan,
te recogen,
te seducen, te olvidan o te devuelven al camino. Es un robarte la intimidad y al mismo tiempo, entregártela por completo
Algo deben tener sus corrientes que ensimisman el momento
o alborotan el sentir,
tranforman el tiempo, lo callan, lo manipulan, recorren figuras
o esculpen,
firmes y pacientes
Algo en sus andares,
su forma de vida, la elegancia que protege, sus remansos. Y te lleva, te refleja
o te rechaza
Son el día a día.
Con todo lo que ha llovido, los caminos no son muy transitables pero somos capaces de llegar y caminar entre sus recodos
Algo deben tener los ríos que nos traen y nos llevan,
viernes, agosto 01, 2008
Día que celebramos
Hemos celebrado juntos, todo el día. Tu sonrisa nos despertó como un triunfo y un desafío a cualquier olvido. Celebramos la presencia, el cariño, el estar, la entrega incondicional.
Cumples 84 años y te queremos mucho, no hace falta decirlo.
A tu lado, tu inseparable compañera, vital y cierta como vuestra vida
Una fortuna poder viviros y vivir todo esto.
¡Felicidades papá!
Cumples 84 años y te queremos mucho, no hace falta decirlo.
A tu lado, tu inseparable compañera, vital y cierta como vuestra vida
¡Felicidades papá!
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