sábado, enero 30, 2010

De ciudad, de gente, de antes y ahora (1)

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Salimos temprano a caminar la ciudad. A pesar de no haber dormido mucho, mejor empezar temprano el día. Ayer recogimos a L. en el aeropuerto y fuimos a cenar a Los Danzantes, en Coyoacán, un restaurante donde unos cuantos platillos, entre ellos los tacos de chapulines o la fondue de huitlacoche, entre otras cosas, merecen la pena. Es su primer viaje a México y queríamos darle la bienvenida ahí, en pleno corazón de Coyoacán.
A su lado estoy recordando algunas de mis vivencias en los primeros viajes a México, sensaciones, lo que fue el comenzar a entender algo que todavía sigo tratando de entender después de diecinueve años de idas y venidas, a veces más y a veces menos, aunque siempre presente y muy cerca: México con toda su grandeza y virtudes, con todos sus problemas, ironías y surrealismo, sus vicisitudes, su magia y despertares, su desesperanza o su intensidad. Todo ahí, siempre.

Mejor salir al centro para caminar de cerca con los pasos por donde todos caminan y empezar por el centro. Mejor destapara el frasco para que el genio de la realidad nos la dibuje tal cual es, un hoy que es sábado, un hoy más traquilo quizás que otros sábados pero igual, con la presencia de esta gigantesca ciudad ineludible, voraz y tentadora a la vez.

Mejor mirar por la ventanilla contantemente porque en cada tramo hay algo para descubir, o símplemente para dejarse llevar, escenas de lo cotidiano, vida

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Comenzamos nuestro recorrido por el templo de la Concepción de Jesús donde se supone que está la tumba de Cortés aunque muchos no aseguran que sus restos ahí se encuentren

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Más que la capilla, casi es más llamativo el hospital del Niño Jesús, que todavía funciona como hospital y que fue fel primero de Latinoamérica. Sorprende su construccón, lo placentero de poder moverse por esas escaleras,

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pasear por sus galería, el patio...

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Pasamos un rato viendo los murales que cuentan las prácticas de medicina prehispánicas, los temascales, la odontología, los rituales para sus dioses y uso de la mediciana naturista... (Sí, son varios los puntos suspensivos que pongo hoy en varias partes del recorrido).

Adentro y afuera, México se me antoja colorido y fuerte,

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un pasado que pesa de esa manera tajante que no necesita de mucha explicación, como esta columna de un edificio al salir del hospital,

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un Tlaloc con sus dientes y ojos enormes asentados sobre la tierra, quizás.

Color y fuerza, presente y pasado

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La puerta del museo de la ciudad es una prueba más,

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un museo en el antiguo palacio de los condes de Calamaya, un capricho más de los muchos que se encuentran por el centro de la ciudad

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Afuera y adentro. Y en el centro, el punto de encuentro de las multiples caras del país, el Palacio Nacional

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con su escudo y símbolos patrios

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presentado por el soldado hispano y el caballero-águila mexica

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Centro, unión y desunión. Ahí donde no podemos entrar a ver los murales de Diego de Rivera porque está cerrado por miedo a la manifestaciones de los muchos trabajadores (¡¡¡60.000!!!) que perdieron su trabajo en octubre porque el presidente decidió cerrar una de las mayores compañías de luz de la ciudad. En lugar de tratar de arreglar los problemas, decidió cerrarla por completo. Con razón la protesta,

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Imposible ignorar la realidad, la osadía y autoritarismo del gobierno desdice derechos de trabajadores y poder de sindicatos. Imposible.

viernes, enero 29, 2010

Recibir

Olores, colores, memorias en sensaciones, formas o ruidos son, entre otras muchas cosas, declaración de la personalidad de un lugar. Muchas cosas en Ciudad de México son testimonio de su idiosincracia y de ésas, muchas son emblemáticas del país.
¿Cómo pensar en México sin la fabulosa ingeniería técnica y humana que se mueve alrededor de las tortillas?

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Nunca la frecuencia con la que pueda ver algo le resta disfrute a la experiencia. Y siempre el contraste duplica el placer de estar a finales de enero en un lugar donde poder respirar aire templado, escuchar insectos en el aire, caminar bajo arboles florecidos

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o dejarse empapar por el periplo de las buganvillas

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Eso y la frescura que la diferencia despliega sobre las rutinas

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jueves, enero 28, 2010

Mis regalos, hoy sí

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Tarjeta de cumpleaños hecha a mano y acompañada de chocolate. ¡Qué más puedo pedir!

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Hoy sí. Color y velas para celebrar mi cumpleaños. Y un viaje que esta noche comienza.

miércoles, enero 27, 2010

Nosotros

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Ahí están los árboles, vigilantes

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Somos nosotros quienes les ponemos pensamiento

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lunes, enero 25, 2010

Estoy aquí

Muy escasos han sido los días de sol en estas dos últimas semanas. Cuando los días entrelazan sus brazos grises y sus contornos pálidos, sabes que es enero en Madison.
Los pequeños juegos de las miniaturas del frío te ayudan a recordar que el juego también forma parte de tu vida

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y que la luz, aunque vital, no es la que decide tu pena o tu alegría.

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lunes, enero 18, 2010

Era ésto

Era ésto acerca de lo que ayer estaba hablando,

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algo que no veo tan a menudo

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y que tal vez por eso me llame la atención en estas geografías de invierno

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con sus bordados y tejidos

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Qué frágil y a la vez, qué fuerte se sienten,

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huidizos como el suspiro

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o el soplo

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Un soplo y todo se iría, todo sería diferente.
Presente el equilibrio del instante

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y para cuando sale el sol, las agujas de hielo asoman

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y el juego de la luz,

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sin esfuerzo, sin forzar destinos

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Ya ves, no parking here to corner

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No hace falta. También más allá todo respira

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domingo, enero 17, 2010

Un primer paso

Cuando hay mucha humedad y las temperaturas descienden rápidamente, la humedad se tranforma en finísima capa de hielo que como gasa casi tranparente viste las ramas. Poco después del mediodía ya casi había desaparecido

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aunque un cierto halo místico todavía quedaba

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Antes de navidades vine a este mismo lugar y recuerdo que comenté cómo mi mirada se iba detrás de quienes con sus esquíes se abrían paso

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Hoy soy yo quien sale a estrenar (bueno, estrenar por segunda vez) los esquíes de campo a través. Y en lugar de quedarme en este lugar, elijo el Arboretum, ese magnífico campo inundado de lilas y frutales en la primavera y siempre abierto para ser recorrido a pie o en bicicleta en cualquier época del año. Ya desde la entrada te invita

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¿Límite de velocidad para los coches? No sé, tal vez 25 millas por hora. No quieres ir más deprisa

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Aparcas y te pierdes en alguna de las varias rutas que puedes tomar. Hay mucho silencio.

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Había decidido dialogar con la nieve, no enfrentarme a ella. Este es el primer paso. (Y alguna caída también).