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jueves, enero 17, 2008

Adiós a Cosquín

Nos despedimos de mucho hoy, de este Cosquín que vive todo el año esperando su festival y que cuando llega, resurge sin reparos, entrengándolo todo.
Nuevos amigos en este tramo, esta vuelta del recorrido que nos ha acercado a personas que se nos han quedado adentro.
Adiós a la montaña de atardeceres tardíos y horas sin relojes reales,

a las noches despiertas, las empanadas más ricas hechas una a una mientras la coversación las nutre

y el mejor horno del mundo las borda con sabor a leña,


Adiós a músicos, bailarines, a un festival que reúne a muchos y que es el alma de este enero en el verano del sur.

Todos dicen que es una pena que nos vayamos ahora que el festival comienza, ahora que la música no dejará de sonar en el teatro, calles, peñas.
Adiós a ese escenario de todas estas noches,


al que irán llegando músicos como Mercedes Sosa, Peteco Carabajal, Los Manseros Santiagueros, Teresa Parodi, Leon Gieco, Nestor Garnica y tantos otros reconocidos artistas.

Adiós a quienes nos hemos ido cruzando por el camino, gente que apuesta por vivir de su arte

(Mario Rivera)

y sus sueños

(No sé su nombre. Contaba una versión muy diferente de Caperucita Roja. Magnético su manejo de las marionetas, las voces, el espacio)

Músicas, amistad, vida, alas abiertas

(Dibujo que Froilán talla en el bombo que está terminando para Horacio Guaraní)


miércoles, enero 16, 2008

Momentos

Ya casi estamos diciéndole adiós a Cosquín. Ahora que ya hasta comenzamos a encontrar a conocidos por la calle y la gente nos saluda, es cuando tenemos que irnos. Siempre pasa un poco así.

El calor imposible de ayer rompió en una tormenta que trajo lluvia y refrescó el día, un día de aquí. Hoy, sólo breves momentos, imágenes, un algo de decires que se van quedando por dentro, como las personas que están formando parte de nuestros días y que tan fácilmente nos han dejado acercarnos a ellos y compartir
Hoy, esos momentos en un paseo callado por sus horas,
en casa de Froilán y Teresa bailando chacarera,

la ternura del niño junto al gato,

la cotidianeidad del mate a solas o compartido,

la piruleta que te deja la lengua violeta,

las horas aprendiendo con Gastón, tocando con él,

el paseo por la feria de artesanías, probar violines y tocar mientras la gente se amontona para escucharte,

charlar con Harnán Rojo, el lutier de esos violines eléctricos

y pasar un rato con Andrea

y Diego,

dos de las personas que han estado muy cerca de nosotros estos días y que nos han dejado ver la Argentina que ellos viven.
La noche se cierra escuchando chamamé


Cosquín vive de noche. No cabe duda.

martes, enero 15, 2008

Un bombo


Todo el día ha hecho un calor de pasión. Hasta por la noche, muy tarde ya, la brisa templada y húmeda agota los suspiros. Los cocuyos parecen ensimismados en su canto. Chicharras allá, cocuyos aquí.
Todo el día ha sido un concierto a ritmo de bombo, el que Froilán González ha hecho, el que hemos comprado.
Con tal sencillez nos invitó a comer que para allá fuimos, a la casa que alquila en esta época para venir a la feria de artesanías, al festival. Nos recibe con la misma sencillez con la que nos invitó. Su mujer, Teresa, también es encantadora. Con ellos, sus dos hijas, dos nietos, un par de aprendices. Nos están esperando para añadir la pasta al guisado que se está haciendo en la parrilla, sobre la lumbre de leña en el suelo.

Cuando llegamos, Froilán está preparando el cuero para los parches. Enseguida nos enseña el cuerpo del bombo y quiere que le haga una foto de esta manera

Esa sonrisa sincera es la que le viste todo el rato que pasamos con ellos, antes y después de en comer, mientras trabaja en el bomob, cuando lo termina.

Sus manos se mueven con esa sabiduría de la experiencia y el buen hacer que late en lo que hacen. Lo sientes, igual que sientes cómo él palpa el largo del pelo de la piel de cabra que va recortando para que quede bien nivelada,

los aros donde ese cuero irá sujeto,

y sobre el que vuelve a recortar

antes de coserlo

Cuando los parches están, los coloca en el cuerpo del bombo, la dirección del pelo en vertical, bien centrado para que el sonido sea más lleno y para que esa dirección mire hacia el suelo mientras se toca,

ajusta los dos parches

y después de asegurar las tiras, nivela y vuelve a ajustar los aros, escucha el tono, un parche más grave que otro,

retoca si se necesita

y escucha el sonido final

De ceibo es el cuerpo, los arillos de quebracho blanco, los palos para tocarlo, de lapacho. Ahora tiene que secar antes de escuchar su sonido real

En Bolivia vimos terminar el charango que Jorge Laura le hizo a Pancho, en Puerto Rico, el cuatro que le compré al maestro Eugenio Méndez. Ahora es el bombo de Froilán.
Embrujo en el alma de los instrumentos, en el constructor y en cada uno de los momentos de ese proceso. Embrujo en el poder ser testigos de ello.

lunes, enero 14, 2008

Paseos, músicas, baile

Salimos de Cosquín esta mañana para dar un paseo por Córdoba, caminar un poco más por la parte peatonal de la ciudad
comprar un poco de música.
Es curioso darse cuenta de la familiaridad que empezamos a sentir con lugares y cosas, cómo en esta semana hemos aprendido a movernos por el lugar, por estaciones de autobuses, de colectivos. Los códigos particulares de cada país se aprenden viviendo en ellos, hablando con la gente, moviéndose, confundiéndose con el idioma, entendiendo el gesto, preguntando cuando no, confiando cuando el sí. Son esos gestos del lenguaje hablado y no hablado lo que también le dan vida a los lugares. Expresión viva de la gente en sus mundos. Como en muchos otros países, los acentos cambian de región a región y escuchar esos acentos es, al menos para mí, un gusto y un entretenimiento gratuito.

Volvemos por la tarde a Cosquín y sus músicas. No sólo tocamos con algunos de los músicos con quienes hemos estado tocando estos días. El festival continúa y ya están actuando los semifinalistas de las diferentes categorías (rubros, dicen aquí). Don Juan siempre me decía que no le gustaba cuando las parejas salían a bailar porque los músicos dejaban de ser protagonistas y toda la atención era para los bailarines. Y tenía razón. Estas fotos son de algunas parejas de baile. Zambas, cuecas, chamamés o chamarritas no pasan por alto,

ni los grupos que presentan las vistosas coreografías y mosaicos de danzas tradicionales


Para cerrar la noche, dos grupos más en la peña Cosquinense, imágenes que parecen ser de un pasado como lejano

aunque aquí, muy del presente, y de un presente sin tiempo en ese bandoneón que viste de gala

domingo, enero 13, 2008

Tarde de domingo

Las tardes de domingo, mejor pasarlas en el río. Te sientas a la orilla, ahí, en cualquier sitio, a ver la película que empieza desde que llegas y termina cuando te vas. Muchas escenas para perderse en ellas. Muchos grupos de personas que llegan, se quedan un rato, se van. Niños, muchos niños

Cerca de nosotros, esta familia que poco a poco vamos contando que son nueve

(y uno más que todavía está en la pancita de la mamá. ¿Cuántos años tendrá? Se les ve tan jóvenes a los dos. )
Meriendan su bizcocho y hasta les toca un polo de naranja a cada uno

También las señoras que toman su mate y charlan, se sientan en el agua, salen y se secan, vuelven a entrar


Y quienes se sientan en el arroyo a matear, con silla y todo

Y hasta los perros que también se meten al río y luego tienen que sentarse al sol, bien arropados, para que no les pille el resfrío


Las tardes de domingo, mejor pasarlas en el río

sábado, enero 12, 2008

El telar de ser


Cosquín no es pueblo sino ciudad pequeña, aunque siento una ambivalencia que no acaba de dejarme definirlo como uno u otra. Lo moderno y lo tradicional, los adelantos y el subdesarrollo también.

Parece que llevamos aquí mucho más tiempo del que llevamos, como si ya este ritmo se nos hubiera metido adentro. Ritmo de verano tal vez, o símplemente de aquí, de estos días.
Cada viaje es diferente y cuando pasas unos días en un mismo lugar, un lugar pequeño, tú también empiezas a ser parte del lugar. Nunca hubiera pensado que la gente se me acercaría con una mirada sincera para preguntarme de qué parte de España soy y para compartir que su familia llegó a finales del siglo dieciocho, o que fueron exiliados de guerra, o que el abuelo paterno era italiano y el materno español, que su apellido vasco se acortó porque era impronunciable o que todavía tiene mucha familia a las afueras de Málaga. Es la gente joven que está en el hotel, el señor que está sentado al lado en el restaurante, el amigo del amigo. Se toman el tiempo para charlar contigo, te dan la bienvenida.

Hoy abren la feria de artesanía y pasamos un rato de puesto en puesto. Artesanías y gente, elementos de la tierra, el arte de las manos. Como muchos otros, estos artesanos van de feria en feria vendiendo su trabajo, chales de vicuña, joyas de plata de los mapuches, de los diaguitas, trabajo en cuero, cerámica, ponchos de alpaca o llama, tejidos teñidos con resina de algarrobo,

charangos,

cuatros y bombos,

Hablamos con ellos, te explican cómo hacen su trabajo, no les importa entretenerse y contarte, compartir lo que hacen, el cómo y cuándo.

José Froilán González es un fabricante de bombos muy conocido, originario de Santiago del Estero, donde dicen que fabrican los mejores bombos. De él dicen que es uno de los mejores constructures. Hoy le veo cortar cuero para los lazos del bombo

Escucharle hablar de los bombos, sus sonoridades, cueros y aros es todo un lujo. (Algunas de esas correas serán para el bombo que compramos y que recogeremos en un par de días.)
Mariano Paz, también de Santiago del Estero, nos cuenta de sus bombos, los diferentes tamaños, el proceso, el comportamiento de la madera de ceibo

y Diego Villoldo nos habla de los cuatros y charangos que fabrica, la madera que utiliza,

el sonido y su porqué.

Artesanos, manos sabias, huellas de vida