Sunday, November 16, 2014

Pittsburgh, a few

El invierno llegó de repente y para quedarse.
No lo sentimos tanto el primer día entre aviones, trayecto de autobús y caminar hasta algún restaurante cerca del hotel. Tampoco al despertar a esta vista desde la habitación al día siguiente




La conferencia de la Sociedad de Etnomusicología (SEM) vuelve a ser en Pennsylvania. En 2011 fue en Filadelfia y ahora en Pittsburgh, la segunda ciudad más grande del estado.  La llaman La ciudad del acero (the Steel City) por los más de 300 negocios que hay relacionados con el acero. También se la conoce por  La ciudad de los puentes (the City of Bridges) por los 446 que tiene. No camino por ninguno. Cuando salimos a cenar buscamos restaurantes alrededor de Penn Avenue: griego el primer día, tailandés el segundo, vietnamita el tercero y para cerrar el círculo, griego otra vez. (Se come bien en Christos y tanto el lugar como el dueño y sus empleados, se merecen una visita)

No hay mucho tiempo libre en esta conferencia. Demasiadas ponencias para escuchar y mucho para reconectar y compartir con amigos y compañeros de todos estos años. Pasamos la mayor parte del día en el hotel y solo el sábado me escapo para salir a caminar cerca, por el centro, alrededor de Market Square.

Hay que mirar hacia arriba para despertar la mirada y subir los rascacielos





El nombre de la ciudad se lo dio en 1758 el genearal John Forbes en honor a un inversor británico llamado William Pitt. La producción de acero impulsó el desarrollo de la ciudad durante la Guerra Civil y para 1911, Pittsburgh ya era la octava ciudad más grande del país. En aquel momento llegó a producir la tercera parte del acero total de la nación. A principios de siglo acogió a muchos inmigrantes europeos que llegaban a través de la isla Ellis y durante la Gran emigración (1910 a 1930) también acogió a muchos afroamericanos. La Segunda Guerra Mundial impulsó la economía de la ciudad, que siguió desarrollándose durante el tercer tercio del siglo XX. Desde 1980, el mayor desarrollo económico se ha buscado a través de la eduación y los servicios, las finanzas y la tecnología

No hay mucho espacio. La marca de acero de la ciudad asoma por todas partes


Acero, vidrio y piedra lo ocupan todo. A veces las líneas salen mal paradas, aunque tal vez solo sea mi mirada entre esquinas buscando la armonía entre el hoy y el ayer, la discontinuida que fluye




Saliendo de Market Square, las calles están vacías 




y el frío pica como decisiva arista




Creo que lo que siento al caminar por aquí es esa conversación constante de una altura que no da para el ancho de la tregua. Pero sin duda llama la atención y construye un espacio diferente





Varios ríos articulan las venas de la ciudad y quizás sea por eso por lo que todo el centro se siente engullido por los brazos de agua del Monongahela y el Allegheny que confluyen en el Ohio. Lástima que no tenga fotos del río. Hace demasiado frío para caminar por allí. Vuelvo a Market Square donde los edificios apaciguan el viento




Sí, mejor no dejar de hacer las cosas y continuar la vida y los haceres. A pesar de los -5º



Mejor seguir camino,




buscar rincones y caminar calles y recuerdos entre ayeres, hoy y mañana




Porque el tiempo sigue y en todas partes las estaciones son las mismas,



No importa tanto la altura sino lo que cada uno encuentra




Saturday, November 01, 2014

Ofrendas

Tiempo de ofrendas, cempazuchitl, octubreras, recuerdos, panteón de Macuxtepec, xantolo en la Huasteca, tamales, copal, velas, zacahuil y ofrendas de vida en Tepetzintla. Recuerdo.

Lagunilla, flores para papá, para Lines



Madison, altares de vida. Recuerdo.






Y pan de muerto que trae Cecilia, que su padre y su madre hornearon. Pan dulce. Vida y muerte. Pensamiento. Agradecer dulce. Humildad. Recuerdo.






Sunday, October 05, 2014

Up north, to Ashland




Es el primer fin de semana de otoño que hace frío y a pesar de haber querido ir al sur, vamos al norte, a Ashland. Son unas cinco horas de viaje por carreteras rectas que desembocan en un norte que parece infinito. Es la segunda vez que voy a una ciudad junto al lago Superior. La primera fue Duluth en 1991. Ahora es Ashland. Entonces era verano y el agua del lago estaba fría. Ahora es otoño y está mucho más fría. 

Ashland es una ciudad pequeña de poco más de 8.500 habitantes. Obviamente, no es el frío lo que nos lleva hasta allí, ni alguno de sus callejones



Tampoco el festival de la manzana que se celebra en la vecina ciudad de Bayfield (Bayfield Apple Festival). Paula y Mike


nos escucharon hace un año cuando tocamos en Praire du Sac y nos contrataron para que tocáramos en la serie de música de cámara de Ashland Chamber Music Society de la que ellos son parte.

Disfrutamos el concierto, la recepción, la cena. La noche tuvo olor a madera y chimenea.
Paula es artista y Mike ingeniero eléctrico. Ella sigue trabajando. Él está jubilado pero trabajando en proyectos que le gustan. Durante mucho tiempo vivieron en Madison y en Praire du Sac. Hace cuatro años se fueron a vivir Ashland, el lugar donde Mike creció. Construyeron una casa al lado de la cabaña familiar que ahora pertenece a su hermano



y que todavía conserva mucho del antes



Es por la mañana cuando nos damos cuenta de la belleza de todo el lugar, la generosidad de colores y altura




Damos un corto paseo por la carretera


y cruzamos la pasarela que Mike ha construído sobre tierras inundadas de agua


para llegar a la orilla del lago







Dicen que el lago Superior es uno de los Grandes Lagos que tiene el agua más cristalina porque por el frío no crecen algas.

Me gusta mucho caminar por las orillas, pisar la arena. Hay un cambio constante y siempre hay pequeños tesoros que asoman 




Selim camina más allá


y yo me quedo cerca del lugar de la fogata


buscando otras formas y tesoros




(¿Ves lo que yo veo?)

Demasiado corto el paseo, el tiempo para disfrutar la orilla, el espacio, la transición

 

Sunday, September 28, 2014

hojas y acuarelas

Hace dos semanas que el frío nos recordó que existía. Las ventanas se cerraron y los labios dibujaron el disgusto. Así son las cosas. Para compensar, esta semana ha sido un regalo más que inesperado, la puerta abierta y el mirar a lo alto.
Imagínate la luz


 y los colores, la inmediatez





y un hundirte en un mar de hojas. Un momento. Una lluvia de hojas, pirueta y capricho de cerca y de lejos,





jugar con la frescura, el devenir




y la transparencia



Mi pies caminan las hojas. Se dejan querer

Wednesday, September 10, 2014

de nuevo

Ayer

Se siente otoño y llueve despacio
como mariposa distraída

de pequeñísimos movimientos
y un recuerdo en cada uno,
retazos de luz deshilachada
y un finísimo dibujar de presencias,
guiños y estaciones


Hoy

Se siente frío, severo.
Escondido entre verdes y luna, llega,
no se asombra,
ocupa el espacio
y apaga los ojos


Sunday, July 20, 2014

Rotación

Ayer llovió como si nos hubiéramos equivocado de hemisferio. La neblina sobre las montañas le pertenecía a otro momento. Había silencio y la casa tenía el sueño del invierno.

Hoy los pájaros volvieron a alborotar, a picotear las brevas, las guindas y las cerezas. El sol vuelve a calentar la tierra y el hemisferio se acuerda de los puntos cardinales
 

Thursday, July 17, 2014

Pisar, escuchar, mirar

Sigue la raíz su camino

y el paso no se embalsa.
No es mar de fondo sino vegetal detenido


El oído cuenta los perfiles del silencio, la puerta abiera


llena de tiempo, heridas de vida y despertar