La calle tiene otros ruidos esta mañana. Hoy que paso casi todo el día sin salir me doy cuenta de eso. Mi hotel está cerca del parque central y desde aquí se siente el bullicio de lo cotidiano. Guardo la última luz de la tarde para salir a recorrer de nuevo la zona de Catemaco, aunque esta vez no rodeo la laguna sino que voy hacia el norte, a la Laguna de Sontecomapan. Es una delicia adentrarse en una carretera como ésta
y sentir el verde envolviéndote
La biosfera de Los Tuxtlas es área protegida y su biodiversidad es considerable.
En algún momento del camino me paro a mirar la laguna desde lejos
Encontrar lugares como éste son un verdadero regalo. No hay carteles, ni anuncios. No hay ruido y la calma que tiene esa fotografía es la misma que se respira y se siente
También en algún momento llego al pueblo que da nombre a la laguna. Hay niños,
hay gente en hamacas o en sillas, grupitos de hombres, jóvenes que caminan descalzos, sin prisa. Realmente el tiempo se siente como hilillo para tejer muy léntamente la seda








