Se la siente respirar entre sus silencio y los escasos transeúntes de esta noche fresca de verano.Siempre me siento acogida caminando a esas horas tardías
Esta es la parte de la ciudad por la que no había caminado en este viaje. Sí, la luz de la noche le regala otra vida
En la foto no se pueden percibir muchos detalles pero si te sientas bajo la ventana de la casa del bedel,
vas a querer pasar mucho rato contemplando una de las puertas de la catedral
Es especialmente bonito cuando hay poca gente, cuando te deslizas como sin pensarlo y llegas hasta la Plaza Mayor desde la de Anaya dejando atrás la catedral
y caminando por la Rúa, a un lado la Clerecía y la Casa de las Conchas
Anoche fue así, un paseo callado, con poca gente. Si estás en silencio, puedes escuchar fragmentos de las conversaciones de quienes pasan a tu lado. A veces pienso que uniendo todos esos fragamentos se podría construir toda una historia de conexiones, identidades y relaciones, un mosaico de voces y pensamientos. Tal vez dejarlo luego en este pórtico para que alguien más lo continúe













































