Sunday, March 14, 2010

¿Nos hemos acostumbrado?



Hoy hemos cambiado relojes. Spring forward!

Creo que fue hace cuatro años cuando el entonces presidente Bush decidió adelantar dos semanas el cambio de hora que normalmente se hacía el último domingo de marzo. La explicación fue la del ahorro que el cambio de hora conlleva. La guerra de Irak estaba devorando dinero a marchas forzadas y había que calmar los ánimos. No sé lo que entonces se ahorraría pero sí recuerdo el gasto que causó el reajuste que hubo que hacer en los programas que controlan tiempos en aeropuertos, hospitales y en mil lugares más.
Parece que son ellos los que siempre deciden y que seguimos sin poder participar en esas decisiones.
El cambio de hora trayendo esos recuerdos también arrastra el de la incertidumbre que entonces flotaba en el aire entonces y que, desgraciadamente, sigue flotando ahora. Entonces era la guerra, ahora es la crisis. La brecha que ambas han abierto han transformado nuestras sociedades, nuestras formas de mirar y pensar la vida

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Es difícil no sentir su efecto, ignorarlas, mirarlas a lo lejos

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Están detrás de muchos argumentos y de muchas decisiones a corto y largo plazo. Mientras, ahí seguimos. Esta es la vida que nos ha tocado vivir. Escuchar las noticias cada día es una aventura que hemos asumido como parte de la rutina: otra bomba allí, otro movimiento telúrico acá, otra subida de impuestos, otra anulación de matrimonios gays, un muro que separe las favelas de la "otra" ciudad, ¿qué jubilación?
Al "madre mía, por dónde y con qué nos saldrán mañana" le siguen puntos suspensivos, varias exclamaciones y más de una interrogación.
¿Lo hemos asumido como parte de la rutina o es que, símplemente, nuestras manos están atadas? ¿Ha sido así siempre?

Ayer salí a caminar junto al lago Monona. A pesar de los restos de nieve y del frío que puedan traer estas imágenes opacadas por el cielo cubierto, hasta me pude sentar un rato

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mientras veía a los pescadores a lo lejos, afanados haciendo sus agujeros en el hielo para conseguir sus piezas

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Ahí sentada pensaba en estas circunstancias que nos ha tocado vivir. Difíciles, pero tal vez no peores que otras. Al fin y al cabo, muchos de nosotros podemos elegir lo que hacemos y probablemente esos peces no decidan si hoy cenamos o no. Probablemente nuestras mesas hayan estado pocas veces vacías.
Y ahí estamos, manteniendo la fuerza y tratando de hacer algo que merezca la pena en nuestras pequeñas vidas, asumiendo cambios y entendiéndolos para no dejar que se nos de vuelta la vida,

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para poder dar paso a otras estaciones

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y para seguir encontrado esperanza en las pequeñas rendijas de horas difíciles en las que parece que se nos fue el sol sin ni siquiera haber llegado a mirarlo de frente

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19 comments:

leo said...

Aceptar las cosas que suceden para poder dar paso a otras estaciones. :-))
Allí estáis una hora más cerca de la primavera, no te quejes, jo ;-)
Las fotos son maravillosas. Como siempre.
Un beso.

Raquel said...

Esa hora me gusta mucho, aunque si te digo la verdad, hoy estoy despistadísima. Interiormente todavía no he cambiado mi reloj.
Besotes

Elèna Casero said...

Nosotros cambiaremos la hora a final de mes. Yo todavía no entiendo lo que se puede ahorrar pero, como tú dices, ellos deciden y nosotros nos limitamos muchas veces a aceptar sus decisiones, algunas controvertidas.

Nos ha tocado vivir una época dura, es cierto pero si miramos hacia atrás vemos que no es la peor del todo.

Un abrazo Raquel

Alegría said...

Sí creo que nuestras manos, estén atadas. De todos modos, de los momentos que vivimos, quizás podamos y debamos sacar una reflexión, que nos viene muy bien: no dar nada por sentado, aprender a valorar lo importante, el valor de lo que no es material, las personas por encima de "lo demás" y de que todo puede desmoronarse... "en un instante". No somos eje de casi nada, y parecíamos haberlo olvidado, desde nuestro posición aventajada.


Un beso enorme.

P.D. Me encanta Debussy, y "tus reflexiones".

Peter Pan said...

Nunca entendí bien esto del cambio de hora ¿son iguales las horas de luz en Suecia que Españá? ¿En Seattle que en Miami?... pues no, es evidente. Pero seguro que a alguien beneficia el cambio y no será al común de los mortales, eso seguro. Siempre mejoramos...para peor...
Nos quedan esos paseos y esos paisajes y la esperanza de que algún día algún político haga eso, política para todos.

Belén said...

Buf... yo es que tiemblo con este cambio de horario,porque me levanto a las seis!!!

Besicos

Raquel said...

Elèna,
sí, no es la peor.
Un abrazo también para ti, que en menos de un suspiro vas a ver esa hora que te quitan.

Alegría,
sí, pero hay que mantenerse fuertes para que no te lleven y traigan como a una marioneta.
Besos

Peter Pan,
¿crees que eso pasará algún día? Vale, vale, mejor tener esperanza.

Belén,
¡ay! va a ser de noche cuando te levantes. Lo bueno es que después de una semana te acostumbras. No queda otro remedio.
Besos

Irreverens said...

A mí me parece que siempre ha sido así. Ellos deciden, y los demás hacemos lo que podemos con lo que ellos deciden.
:S

Sea como sea, el invierno dará paso a la primavera en breve. Y nosotros volveremos a recuperar las riendas de nuestras humildes (pero valiosas) vidas. De eso, que no os queda ninguna duda.
:D

Hoy me quedo con la 2ª foto, aunque todas son preciosas.

Besotes

Viking said...

Este verano, a Dios gracias no nos cambiaron la hora. Fue agobiante en los anteriores llegar a las 21 siendo de día, todo mundo gastaba más y nunca entendimos cuál era realmente la finalidad pero, el gobierno así lo había decidido.
A pesar de todas las cosas que mencionas, que nos abruman a diario, hoy cuando volvía de mi trabajo caminando (pensando donde poner la cartera, que tenía que prestar más atención mirar a mi alrededor por el tema de los robos, asaltos y demás) vi, un grupo de chicas saliendo de la escuela y cantándole a otra el cumple feliz, pensé: hay gente como yo que todavía desea ser feliz, a la que le gusta divertirse y que en algo cree.
Saludos

Ico said...

Preciosas fotos muy diferentes a este clima cálido.. creo que hemos sucumbido ante tantas palabrería y pocos hechos, nos han dado lo resultados como dados, sin posibilidad de cambio ni de réplica, ..una enorme trama de silencio y consuelo alojadas en nuestra propias ventajas individuales.. .

Raquel said...

Irre,
yo también creo que siempre ha sido así.
¡Muchas ganas de que llegue la primavera! Ya se ha empezado a sentir aquí. Lo disfruto pero me aguanto porque sé que es demasiado pronto.
Un besote

Ico,
esas ventajas individuales son las que nos salvan. Y mantenernso fuertes en nuestras creencias y en las ganas de mayor justicia social, respeto y todas esas cosas que son valores fundamentales de la humanidad.
Un abrazo

Sara Royo said...

Q imágenes tan bonitas!

Minombresabeahierba said...

Asi es:
"Esta es la vida que nos ha tocado vivir."

¿quiere que la acompañe con una copa de vino tinto, sentada en ese banco mirando el lago y charlando?

besotes

RITMO RANCIO said...

Una bella y lúcida reflexión.
Si, esperamos la primavera con avidez, con esperanza...

Un abrazo musical

Alegría said...

Eso es...

Fernando said...

Parafraseando a Churchill, creo que esta época es la más dura y difícil... si exceptuamos a todas las demás.
Nos acostumbramos, sí. Nos acorazamos. Para sobrevivir.

Raquel said...

Sara Royo,
gracias y bienvenida

Minombresabeahierba,
¡Sí!

Alegría,
tú lo sabes muy bien

Fernando,
y para vivir con toda la entereza con la que sabemos vivir.
Un besote

Raquel said...

Ritmo Rancio,
sí... ¡Qué ganas de que ya llegue!

Tawaki said...

Preciosas imágenes con esos reflejos.

Claro que no nos dejan tomar parte en sus decisiones, después de todo no pinesan en nosotros, sino en ellos mismos.

No obstante, sí parece verdad que se ahorra mucho dinero con el cambio de hora.