Se nos fue el calor, los coletazos de verano que septiembre nos trajo. Sin saber muy bien cómo ni por qué tan rápido, el otoño se instaló. Sin frío, con días luminosos y colores que solos los días sin lluvias saben pintar. Con ellos llegaron también las calabazas y a la insinuación de un Halloween a finales de mes
Antes viajar la semana pasada no tuve tiempo para salir y hacer fotos de ese mapa de color único en esta época del año
No hace falta decir mucho. El sol se esconde más temprano y antes de que se oculte, el aire sabe más a otoño y el amarillo, junto a su poderoso tronco, se robustece
Nada tortuoso en su fantástico viaje. Todo lo contrario
Por aquí esquío cuando hay nieve. Me maravilla ver esto así, caminar entre las hojas caídas, sentir la tierra
y quedarme un rato bajo las ramas de ese árbol. Tan rojas.
Esperaron
Un jugador de golf pasa a mi lado. Camina deprisa y solo se para dos veces a tirar una de esas pelotas redondas y duras. Nunca he entendido eso del golf pero como con todo, cada uno tenemos nuestras locuras y pasiones