Wednesday, January 13, 2010

De viajes y desviajes

Habíamos previsto la nevada y decidimos adelantar el viaje para estar en Madrid el sábado por la noche. Comenzó a nevar el domingo por la noche. La línea 8 del metro se mantuvo abierta toda la noche para poder llegar a Barajas sin dificultad. No sé para qué porque la mitad de los vuelos parecían estar cancelados.
Entre la nieve y los controles de seguridad que imaginé iban a ser exhaustivos, llegué con cuatro horas de antelación al aeropuerto el lunes por la mañana. Navegar por la ciudad no era tan caótico como, según cuentan, lo fue en la nevada que cayó antes de las navidades. La autopista estaba límpia y más que la nieve, parecía que el problema pudiera ser la niebla. Y más que la nieve y la niebla, después me pareció que el problema era la falta de organización y de comunicación por parte, en lo que a mí me correspondía, de nuestra aerolínea desfavorita estos día, Iberia.
¿Mi itinerario?: Madrid-Londres-Chicago-Madison. ¿Hora de salida?: las 13:45.
Fue imposible cambiar el vuelo y evitar ir a Londres, aun sabiendo que probablemente perdería la conexión con el de Chicago, que salía a las 4:30.
Facturé con tiempo y esperé pacientemente a que en las pantallas apareciera información para mi vuelo. Los dos de la mañana habían sido cancelados, el de la 1:15 se retrasó para las 4; y milagrosamente, el mío se programó para empezar el embarque a las 2. Esa fue la única rendija por donde se me escapó un "quizás sí". Desde las 2:30 que miré el reloj ya sentada en el avión a las 4 que por fin salimos, el "no" ya era definitivo. Nadie informó de nada ni nos dijo porqué no despegábamos. Sólo supimos que hubo que sacar maletas y poco más.
¿La siguiente sorpresa? Debe hacer tiempo que no hago un viaje corto con Iberia porque aunque mi itinerario decía que ofrecían almuerzo, eso nunca sucedió. Más que el tener que pagar por la comida, lo que me sorprendió fue que ni siquiera te ofrezcan algo para beber, cosa que incluso las compañías aéreas más pequeñas de Estados Unidos hacen. Le pregunté a la azafata si nos daban agua para beber. "Oh, yes, we have water. Here, 2 euros", me respondió. ¡2 euros por una escasísima botellita de agua!
¿Comida? Sí, hay una carta muy vistosa donde puedes ver el menú y elegir entre una variedad de bocadillos, sándwiches, aperitivos y bebidas. Para cuando llegan al final del pasillo, la selección es escasa. Después de haberte pasado media hora pensando qué comer sin que el precio sea escandaloso, no tienen lo que pides. Esto otro, por favor. No tampoco. ¿Qué les queda?
De postre, nada más acabar el recorrido para comprar comida y bebida, pasan con el carrito de Duty free.

Te olvidas de todo eso. A través de la ventana, me fascinaron los Picos de Europa, el mar preciosísimo de sus cumbres sostenidas en un colchón de nubes. No tengo mi cámera. Lo intento con el móvil

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Dormito, leo y aterrizamos en Londres. ¿Son las 6 de la tarde? Parece que sí. Pasillos y controles en los que tardas una hora para poder llegar al mostrador de American Airlines.
- Tienes dos opciones: volar a Nueva York y por la mañana a Madison, o pasar la noche aquí en Londres y volar mañana a Chicago y a Madison. Llegarías allí a las 3:30 pm.
- ¿Quién paga el hotel en Nueva York?
- Iberia cubre el hotel en Londres pero no allí.
- Entonces creo que está claro, paso la noche aquí porque pernoctar en el JFK no tiene mucho sentido.

Entras a formar parte de un numeroso grupo de pasajeros que perdieron las conexiones a diferentes ciudades de Estados Unidos. Ves caras que ya habías encontrado en Madrid o en avión. Ayudas a Susan, que parecía tan agotada que no encontraba su dirección en el aeropuerto. Y no es que yo las encontrara con facilidad (por alguna razón Heathrow continúa siendo tan enredado y difícil de navegar como recordaba) pero al menos tenía más energía que ella. Y juntas buscamos el lugar para que nos den vales para el hotel y las comidas, y junto a Jose y Guillermo, madrileños que iban a Los Ángeles, nos reimos y sufrimos juntos el buscar el lugar donde los autobuses te recogen para llevarte al hotel. Y juntos cenamos y decidimos hacer un grupo de Idon'tlikeIberia.com, y tratamos de hacer un "check-in" que nunca llega a materializarse en una conexión de internet por la que pagas 1 libra por 20 minutos y en la que la pantalla continúa diciendo "done" a pesar de que todo siga en blanco

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Y todo vuelve a comenzar al día siguiente temprano, la historia de los viajes y los desviajes, otro autobús que te lleva de nuevo al aeropuerto, esperas, controles de seguridad, más esperas.
Al final casi hasta me alegro de este vuelo a Chicago porque el avión no va lleno y hay un asiento libre al lado. Si no fuera por ese bebé que llora constantemente y que cuando no llora se queja sin parar. Sin parar. Pero las horas pasan rápido y llegamos a tiempo a Chicago, y no hay que caminar mucho para pasar el control de inmigración aunque sí esperar una maleta que no llega y luego otra espera para volver a facturar hasta Madison porque Iberia no lo hizo desde Madrid. Llamadas de teléfono mientras tanto y por fin el último control, el último avión y el paisaje nevado ahí abajo,

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el azul del lago Michigan al fondo

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y volar sobre la planicie del Midwest

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Un vuelo muy corto mientras agoto las últimas páginas de "Un largo silencio" (Ángeles Caso) que tanto me ha gustado; xtrañar mi cámara una vez más porque ese paisaje de nieve con esa luz de las 3 de la tarde se ve bellísimo, las sombras de los árboles alargadas y puntiagudas,

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las granjas construyendo el paisaje

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Ver la nieve y saber que así es aquí,

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y que todo sigue transcurriendo con normalidad

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Hasta llego a tiempo para dar clase.

20 comments:

Charm said...

Gracias por poner las fotos , que disipan la "pesadilla" de las lineas aéreas.
El año pasado, estuve 12 horas en Barajas, sentada sobre mi equipaje y reptando para encontrar un enchufe de móvil. Muchos pernoctaron en hoteles cercanos.
Eran las mismas fechas, pero otras nieves.
Saludos.)

Raquel said...

Hola Charma,
me acuerdo de la del año pasado. Además, alguien de aquí de Madison, en tránsito por Barajas, vivió la misma pesadilla que tú. Cuesta acostumbrarse a estas cosas por más que ocurran una y otra vez.
Un saludo también para ti.

Mariluz Arregui said...

Me acordé de tí varias veces el lunes, habías dejado un comentario en mi blog que ya noté 'tembloroso'..:) por lo que se avecinaba, pero ya veo que estás sana y salva, y con una historia más de nuestra 'querida' Iberia en el bolsillo...

De todas formas, tus fotos me han encantado.Ayyy si llegas a tener tu cámara en mano!!
Un besote,
y gracias por contarnos la odisea :)

Luis Lópec said...

Raquel en los cielos¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Espero que todo siga bien por el otro lado del charco. Saludos.

dintel said...

Volvemos a la España de Pepe Isbert.

José Núñez de Cela said...

Magnífico relato de una auténtica odisea. Espero que todo haya vuelto a su "ser".
Saludos

leo said...

Lamento la "aventura", aunque sin duda te habrá servido para desarrollar aún más tu paciencia.
De nuevo nos has llevado de la mano en este viaje tuyo: genial.
Bienvenida de vuelta.

Irreverens said...

Me lo temía...
:S

Pero celebro leerte de nuevo sana y salva en tu Madison nevado.

Y aún celebro más tu maravillosa capacidad de tomarte de la mejor forma posible cualquier inconveniente.

Gracias por las fotos. Aunque no sean con tu cámara, nos permiten hacernos una buena idea de cómo pintaba todo. ¡Qué preciosos estaban los Picos!
:D

Besotes cálidos

Caperucita said...

Enhorabuena, ha sobrevivido a Iberia

Viking said...

Como me reí con esto Idon'tlikeIberia.com.
Hoy por hoy, viajar se ha convertido en turismo aventura.
Las fotos quedaron muy bonitas aún sin cámara.
Saludos

Fernando said...

Qué mantos blancos y lisos. Me impresionan casi más que los imponentes Picos de Europa.
Esas odiseas resultan incluso divertidas tiempo después, cuando se narran; pero es odioso vivirlas.
Sana y salva, y en clase. Qué bien.
Besos.

Raquel said...

Mariluz,
Estaba todo precioso.
Lo de Iberia fue mala suerte esta vez. He hecho bastantes veces el vuelo directo de Chicago a Madrid y es el mejor, con diferencia. En fin... Parece que volar se complica más cada día.
Besos

Luis,
sí, todo bien. Hay mucha nieve pero no hace frío así que eso ya es mucho.
Saludos

Dintel,
efectivamente!!!

José,
afortunadamente, esos desviajes no ocurren siempre porque si no...
Y ya estamos en la rutina.
Saludos

Leo,
gracias. Creo que me esperaba algo así y por eso no me desesperé. Realmente no merecía la pena.
Besos

Irre,
ya estoy aquí para seguir dándote la paliza con fotos de nieve (no tan blanca como esa por la que caminabas el otro día!!!, y sólo por dos semanas más)
Un besote, preciosidad.

Caperucita,
no sabes cómo me acordé del relato de JF. En comparación, lo mío ha sido una motita inconveniente.

Viking,
pues sí, muy bien dicho. Cada vez que hago un viaje en avión me digo, calma, a ver qué aventura nos toca esta vez.
Besos

Fernando,
las planicies nevadas de esta parte del país... de lejos y de cerca impresionan por la extensión y la belleza de la sencillez.
Un beso

isobel said...

me encantas, sí, un abrazo

banderas said...

¡Pues no sé de qué te extrañas... con lo que viajas deberías estar más que acostumbrada!

Es broma... uno nunca acaba de acostumbrarse (aunque, como tú dices, ya cuentes con alguna aventura) a las continuas alteraciones en la programación de nuestros viajes por parte de las compañías aéreas (en este caso) o de transportes en general.

Me alegra sabe que estás ya en tu casa... en ese otro mundo blanco.

Bicos ;-)

Alegría said...

¡Qué odisea, poder llegar a nuestros destinos...!
Tu móvil, no hace malas fotos, no.
Me encantó "estar ahí", verlo todo, y hasta sentirlo...

Un beso.

Minombresabeahierba said...

ay Barajas Barajas...o huelgas ..o perdidas de conexiones..nadie se hace responsable de nada ahi!

quiebras de aerolineas españolas piratas continuamente...gente semanas sin poder viajar...

Uno se siente como en Argentina !!! jaja

besotesssssssssssss

VIGO said...

Raquel como siempre me encanta leerte, viendo las fotos y tus relatos hasta no parece que lo hayas pasado mal, salud y buena suerte

juandocalvario.blogspot.com said...

Raquel como siempre me encanta leerte, viendo las fotos y tus relatos hasta no parece que lo hayas pasado mal, salud y buena suerte

Juan José said...

Raquel como siempre me encanta leerte, viendo las fotos y tus relatos hasta no parece que lo hayas pasado mal, salud y buena suerte

Raquel said...

Isobel,
:-)

Banderas,
blanco en invierno. Y así es como está Madison. Pero sin frío, lo cual se agradece muuucho.
Un abrazo

Alegría,
me dio mucha pena no tener la cámara pero tal y como están las cosas no quiero andar con un trasto más de la mano.
Besos

Mnsah,
ya sabemos de quién lo heredaron los españoles entonces...
Besotes también para ti.

Juan José,
muchas gracias. Aunque presentía que iba a ser así, menos mal que el buen humor me acompañó, la verdad.
Un abrazo