Wednesday, September 24, 2008

Hacia el sur

El avión se retrasa.
El vuelo estaba previsto para salir a esa hora en la que probablemente se pudiera ver todo el istmo, la silueta de los lagos, colores de otoño desde el aire.

Se retrasa.
Me conformo. Llevo mi amuleto de la buena suerte y confío en que no haya mucho retraso porque si lo hay, voy a perder mi conexión en Chicago.

Me conformo porque el sol está haciendo sus últimas piruetas antes de despedirse y me guiña un ojo tras la ventana

Ahora, mientras, me he estado acordando mucho de Dintel. Ayer leí este post y no me ha quedado más remedio que sonreir. En ésta sala de espera de aeropuerto pequeño, de las 11 o 12 personas que hay, más de la mitad está con sus teléfonos móviles, hablando, escuchando mensajes, escribiéndolos, moviendo ruedecitas o pulsando diminutas teclas

El resto está con sus portátiles y las otras dos personas están viendo la tele.
En la sala de espera del médico o en la del aeropuerto, parece que las historias se repiten, aquí o allá. Es el mundo en el que vivimos. Tal vez lleguemos a acostumbrarnos tanto que un comentario como éste no tenga sentido. Como no lo tiene el seguir haciendo el cambio de euros a pesetas para quienes ya nacieron en la generación del euro. Así de sencillo.

Antes de que oscurezca del todo, yo también me despido. Estamos a punto de salir

11 comments:

Peter Pan said...

No me gusta esperar ni en la panadería..jajaja, así que cuando me ha tocado una de esas esperas interminables en los aeropuertos, ha sido desesperante. Te comprendo perfectamente. No obstante, lo que yo suelo hacer para matar el tiempo es un poco lo que has hecho tu, mirar alrededor y ver el comportamiento de la gente.
Un saludo y llévalo con paciencia que si encima te extravían el equipaje....
Peter

Mariano Zurdo said...

Hay ciertas costumbres que se han extendido mucho, desde luego. Lo que describes podría pasar en cualquier aeropuerto de aquí y de allá.
Espero que tengas buen viaje y que no hayas perdido la conexión en Chicago.
Besitos/azos.

JESUS y ENCARNA said...

Yo tambien me reí mucho con Dintel, en fin, habrá que acostumbrarse, ya no hay remedio...
Petonets
Encarna

elita said...

Es verdad lo que dices, Raquel. Estamos perdiendo el aburrimiento. ¿Y nadie leía un libro?

geminisdespechada said...

yo no puedo llevar los cascos con música en el metro o por la calle porque me pierdo las conversaciones de la gente!! seguro que te pasa también! :)

Elèna Casero said...

Hablando de libros. Acabo de compar esta tarde uno que se titula:

"Como ser feliz si eres músico o tienes uno cerca" escrito por Guillermo Dalia.

Este libro trata sobre los músicos, sobre todo lo que hay alrededor de ellos, su formación tan prematura y excepcional, la relación entre el profesor y el alumno, la que existe entre el músico y la sociedad, su familia, su pareja o sobre el fascinante vínculo de amor-odio que surge entre él y su instrumento. Pero también profundiza en la vida interior del músico, en las interminables horas de soledad a las que se ha de enfrentar, en las características de su personalidad, sus aspiraciones, sus fantasmas interiores, la presión que sufre ante un concierto o sobre las causas de sus esperanzas y de sus decepciones

¿Te suena de algo todo esto?

Un beso y buen viaje

Elèna Casero said...

Hablando de libros. Acabo de compar esta tarde uno que se titula:

"Como ser feliz si eres músico o tienes uno cerca" escrito por Guillermo Dalia.

Este libro trata sobre los músicos, sobre todo lo que hay alrededor de ellos, su formación tan prematura y excepcional, la relación entre el profesor y el alumno, la que existe entre el músico y la sociedad, su familia, su pareja o sobre el fascinante vínculo de amor-odio que surge entre él y su instrumento. Pero también profundiza en la vida interior del músico, en las interminables horas de soledad a las que se ha de enfrentar, en las características de su personalidad, sus aspiraciones, sus fantasmas interiores, la presión que sufre ante un concierto o sobre las causas de sus esperanzas y de sus decepciones

¿Te suena de algo todo esto?

Un beso y buen viaje

banderas said...

Yo también he leído el post de Dintel y me ha encantado esa paradoja de la incomunicación más absoluta gracias a las tecnologías de la comunicación.

Espero que hayas tenido unos buenos vuelos de camino al sur.

En cualquier caso, creo que moriré haciendo el cambio de euros a pesetas... al menos con las cantidades grandes... y es que soy ya de una generación de mediana edad... buffff! ¡qué mal suena eso!

Biquiños ;-)

Raquel said...

Peter,
lo extraviaron. Bueno... como no hubo mucho tiempo en las conexiones, la maleta se quedó en Chicago y no llegó a destino hasta este mediodía.
Esperar es siempre un poco (¿un poco?) desesperante.
Un abrazo

Mariano,
me tocó correr pero uf!, no perdí el avión a Atlanta.
Besotes

Encarna,
así es, parte de lo que somos, del despertar de cada día.
Un abrazo

Elita,
una chica andaba entre libro y teléfono. Eso era todo.

Geminitas,
me pasa. Bueno, para empezar no tengo iPod y si lo tuviera, no quisiera perderme la cantidad de aventuras que pasan en el exterior.
Abrazote

Elèna,
me suena, me suena. Y lo apunto. Tus recomendaciones siempre son buenas.
Un abrazo

Banderas,
que no, que no suena mal. Pero pregúntale a tus hijos y vas a ver como te dicen que no saben de lo que les estás hablando.
Un besote

dintel said...

Huy, hablas de mí. Me he sonrojado. ¿Lo perdiste, al final?

Raquel said...

Dintel,
no, no lo perdí. El vuelo a Atlanta se retrasó también así que entre eso y andar deprisita... funcionó. Uf!