jueves, diciembre 25, 2014

Lagunilla, más

Cómo no guardar en la memoria el olor de esta tierra de roble y luz, humedad, sencillez, desafío. Cómo no encontrar en lo constante la raíz que conecta mis puntos cardinales


Todo es sencillo. Es el mismo paseo de otras veces y es cada paso lo que lo convierte en algo nuevo, la honestidad de la cita con el horizonte la que nombra el retorno



Al fondo los picos nevados de la Sierra de Béjar


y a ambos lados del camino los huertos a la espera de días más cálidos



Los árboles respiran en los caminos, escuchan campanillos, cabras, ladrar de perros. Todo está contenido en ese sonar de lejanía y vecindad. Todo en esa familiaridad que el recuerdo identifica de inmediato. Todo en la piedra hendida,


el roble, la hoja caída, el azul generoso, la tierra humedecida de escarcha, la montaña


y mis incansables cómplices de paseos y destinos






¿Qué tienen los lugares de siempre? 
Las piedras no tendrían sentido sin manos que las coloquen,


sin pensamientos que construyan su presencia,


sin sentido



Todo sería nada sin el imán que ordena esos puntos cardinales


2 comentarios:

Tesa Medina dijo...

Le doy al play y con la música de fondo de "Orfeo y Eurídice", recorro el camino de imágnes y pensamientos desde Cleveland, pasando por esos 30 años de música de la escuela Sirinx, sonrío con y el guiño del cartel...

Play de nuevo...y voy de paseo por la calles desiertas y frías de Salamanca y llego a esa Lagunilla que a mí desde tu mirada siempre me huele a leña, a tierra, a comida casera y a mimos.

Vayamos por ese 2015 con ganas y esperanza.

Tenemos por delante 365 días en blanco que nos permiten intentar escribir una historia emocionante.

No lo vamos a desaprovechar, ¿verdad?

Que no te falte el amor, el humor, el ritmo y la magia.

Un abrazo, Raquel, ¡Feliz 2015!

Tawaki dijo...

No hay dos paseos iguales, y menos bajo ese cielo.