Siempre llegan pequeñas odiseas con esas nevadas. La de estos días ha sido moverse a cámara lenta por una ciudad de carreteras heladas, tener que anticipar constantemente. En realidad no ha sido tan difícil. Los años nos han obligado a aprender a movernos en esas nevadas. ¿Acostumbrarnos? No creo. Nos siguen asombrando los caprichos del tiempo, los extremos.
Anoche llovió. Subió la temperatura y los camiones quitanieves limpiaron las calles principales. Aceras límpias. Puedes caminar sin tanto cuidado.
Calles límpias, puedes moverte un poco más deprisa.
Hoy no sale el sol pero tampoco hace frío. Se agradece
Salgo a caminar un rato. Los días son demasiado cortos y fácilmente las horas se convierten en hilo que enlaza uno y otro día sin que puedas muy bien diferenciarlos. Tiro de mí para no ser hilo. (Mejor ser reno)
Y me alegro. Una vez afuera, el paso sabe el camino. Cerca de casa hay un campo de golf que en invierno se convierte en pista para esquiar a campo través
Pensé que iba a ser difícil caminar por aquí por la cantidad de nieve pero hay caminos hechos. Los esquiadores tienen sus rutas
Me encanta ver con cuánta facilidad se deslizan
Es como si fueran parte del paisaje y la escena; como lo son las historias particulares que cada una de estas imágenes cuenta
Camino hacia la laguna
Los juncos ya han sucumbido a la estación
Tengo curiosidad por saber cómo la nieve juega sobre la superficie
También quiero ver el banco junto al árbol, imaginar el momento, las mil escenas, la nostalgia, el candor, la melancolía, la tristeza, el susurro, la promesa, la soledad, la quietud
De regreso me cruzo con otro caminante. El caminito es tan estrecho que hasta nos apoyamos el uno en el otro. Me pregunto si a él también le mueve la misma curiosidad que a mí para llegar hasta la orilla, el banco
Somos los únicos a pie. Por parejas, solos o en grupo, los demás están esquiando
Quiero moverme como ellos, avanzar mientras me deslizo.
Pero también me gusta volver a casa a pie
por ese camino donde los árboles se cuentan todas sus historias entrelanzándose de un lado a otro del camino
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domingo, diciembre 13, 2009
jueves, enero 15, 2009
Más de menos
¿Qué se siente a la 1 de la tarde cuando el termómetro marca -21ºC?
Te preparas tanto para el frío que hasta parece que lo sientes menos. Te abrigas mejor física y mentalmente, no pasas tiempo afuera y lo planificas todo de tal manera que para cuando sales, todo está calculado y mientras no te quedes parado, estás a salvo.
Hoy las escuelas de Madison cerraron y no hubo clase.
La barrera del tren se debió quedar congelada: estaba bajada y el semáforo en verde. Menos mal que no me tocó ser el primer coche en la fila. No hubiera sabido qué hacer.
Hay tanta nieve acumulada que están empezando a quitarla con remolques. En algunas calles ha desaparecido uno de los carriles para coches.
Algunos coches estancados en aparcamientos parecen bizcochos blancos gigantes. Los camiones quitanieves no tuvieron consideración y siguieron echando nata sobre ellos.
El humo de las calefacciones saliendo de los edificios te vuelve a gritar que hace mucho frío.
Son los días así cuando los mayores te cuentan historias de los inviernos tan fríos de antes. Y son muy descriptivos si han vivido en ciudades como Minneapolis o Montreal, esas ciudades con otra subterránea porque tanto es el frío que adormece los sentidos. Al menos allí puedes caminar por calles climatizadas.
Aquí, la vida continúa en el desierto blanco,
los artistas siguen esculpiendo
y las dunas siguen creciendo
Te preparas tanto para el frío que hasta parece que lo sientes menos. Te abrigas mejor física y mentalmente, no pasas tiempo afuera y lo planificas todo de tal manera que para cuando sales, todo está calculado y mientras no te quedes parado, estás a salvo.
Hoy las escuelas de Madison cerraron y no hubo clase.
La barrera del tren se debió quedar congelada: estaba bajada y el semáforo en verde. Menos mal que no me tocó ser el primer coche en la fila. No hubiera sabido qué hacer.
Hay tanta nieve acumulada que están empezando a quitarla con remolques. En algunas calles ha desaparecido uno de los carriles para coches.
Algunos coches estancados en aparcamientos parecen bizcochos blancos gigantes. Los camiones quitanieves no tuvieron consideración y siguieron echando nata sobre ellos.
El humo de las calefacciones saliendo de los edificios te vuelve a gritar que hace mucho frío.
Son los días así cuando los mayores te cuentan historias de los inviernos tan fríos de antes. Y son muy descriptivos si han vivido en ciudades como Minneapolis o Montreal, esas ciudades con otra subterránea porque tanto es el frío que adormece los sentidos. Al menos allí puedes caminar por calles climatizadas.
Aquí, la vida continúa en el desierto blanco,
los artistas siguen esculpiendo
y las dunas siguen creciendo
miércoles, enero 14, 2009
A muchos menos cero
Aún queda un resquicio de luz a las 5:30 de la tarde. Se agradece. Porque cuando el sol cae, el frío recupera toda su amargura y corta como cuchillo afilado. Nadie lo detiene
- Dicen que esta noche van a ser -40 y que mañana no vamos a subir de...
la máxima -3, la mínima -19, sensación térmica -35
- Celsius?
- No, Farenheit.
- No me asustes. Traduce anda,
- Pues algo así como -19 de máxima, -28 de mínima y -37 la sensación
- Déjalo, déjalo, ¿cómo se puede saber lo que se siente más allá de -19ºC?
Poco antes de que el sol se ponga, las sombras acusan su recogida. Todo se prepara para la noche y hasta el silencio, inmóvil y metálico, habla del frío
(¿Cómo sería para los que primero llegaran a esta parte del mundo?)
Sí, se sobrevive, te acostumbras a cargar con el peso. Pero si te digo la verdad, no me importaría nada poder aligerar la carga
- Dicen que esta noche van a ser -40 y que mañana no vamos a subir de...
la máxima -3, la mínima -19, sensación térmica -35
- Celsius?
- No, Farenheit.
- No me asustes. Traduce anda,
- Pues algo así como -19 de máxima, -28 de mínima y -37 la sensación
- Déjalo, déjalo, ¿cómo se puede saber lo que se siente más allá de -19ºC?
Poco antes de que el sol se ponga, las sombras acusan su recogida. Todo se prepara para la noche y hasta el silencio, inmóvil y metálico, habla del frío
(¿Cómo sería para los que primero llegaran a esta parte del mundo?)
Sí, se sobrevive, te acostumbras a cargar con el peso. Pero si te digo la verdad, no me importaría nada poder aligerar la carga
miércoles, diciembre 10, 2008
Aire blanco
Total, no hay necesidad y los que podrían, saben muy bien que es mejor buscar otras rutas.
Mientras le veo partir, miro al otro lado y veo la luz del sol rozando los edificios sobre lago
Quisiera que fuese agua y arena, ola, acuarela intensa de atardecer en otro lugar. Pero no es así.
La luna que ya espera me devuelve al momento. Alargo las manos hacia su horizonte y sé que la belleza también es a veces así, perfumada de aire blanco y silencio
domingo, diciembre 07, 2008
Sobre el lago
No se ven muy bien pero ahí están, sobre el lago que ya está congelado
Llevan su pequeña tienda de campaña, hacen un agujero en el hielo y se sientan a pescar, confiando, como todo pescador, que el pez picará el anzuelo
Algún día debo acercarme y sentarme junto a ellos para entender un poco mejor ese arte de pescar sentado en una superficie helada. Algún día, cuando la capa de hielo sea mucho más sólida. Mientras tanto, mejor contemplarlo todo un poco más de lejos.
Llevan su pequeña tienda de campaña, hacen un agujero en el hielo y se sientan a pescar, confiando, como todo pescador, que el pez picará el anzuelo
Algún día debo acercarme y sentarme junto a ellos para entender un poco mejor ese arte de pescar sentado en una superficie helada. Algún día, cuando la capa de hielo sea mucho más sólida. Mientras tanto, mejor contemplarlo todo un poco más de lejos.
martes, diciembre 02, 2008
El almanaque
A comienzos del otoño, cuando hacía tan buen tiempo y el aire se respiraba demasiado templadito para la fecha, no me creí un artículo que leí acerca de los que predecía el almanaque de los granjeros de la zona: que iba a ser un invierno muy muy frío.
Dejé el artículo aparcado y hoy me topo con él de nuevo. Sí, parece que tiene razón y que ese 80% de exactitud en sus predicciones debe ser cierto
El aire gélido de hoy y el filo de la helada lo dicen
También el cielo de atardecer preciosísimo ardiendo en la línea entre el frío y el fuego
Dejé el artículo aparcado y hoy me topo con él de nuevo. Sí, parece que tiene razón y que ese 80% de exactitud en sus predicciones debe ser cierto
El aire gélido de hoy y el filo de la helada lo dicen
También el cielo de atardecer preciosísimo ardiendo en la línea entre el frío y el fuego
lunes, febrero 18, 2008
Habrá que esperar
Vamos a tener que esperar un buen rato antes de que llegue el deshielo. Quiero olvidarme de los días de frío y nieve pero es difícil. La vida sigue, claro,
pero es como si todo se ralentizara. Por ahora, será mejor dejarse sorprender por los caprichos del frío y su complicado idilio con la humedad, la nieve que no llega al suelo, la lluvia helada.
Hoy las ramas de los árboles se convierten en espejos,
lágrimas y cristalitos colgantes
en un juego de transfiguraciones
mientras el sol juega a entrar y salir entre el manto de nubes
Los árboles se ven fantásticos a lo lejos. Por ahora me quedo con lo más cercano, este viaje de cercanías y esos bordados que, como ayer, te roban la mirada



pero es como si todo se ralentizara. Por ahora, será mejor dejarse sorprender por los caprichos del frío y su complicado idilio con la humedad, la nieve que no llega al suelo, la lluvia helada.Hoy las ramas de los árboles se convierten en espejos,
lágrimas y cristalitos colgantes
en un juego de transfiguraciones
mientras el sol juega a entrar y salir entre el manto de nubes
Los árboles se ven fantásticos a lo lejos. Por ahora me quedo con lo más cercano, este viaje de cercanías y esos bordados que, como ayer, te roban la mirada


domingo, febrero 17, 2008
Desde la ventana
miércoles, febrero 13, 2008
Sueño de lago

Fue buena idea salir a buscarte hoy, cambiar la ruta. Hacía mucho que no venía, casi desde la primavera. No sé por qué he esperado tanto. Pero ya sabes que muchas veces las cosas son así, cuando menos lo piensas, un impulso, un eco, un vínculo con esa necesidad de rehacer interiores y pintar un exterior si acaso no existe. Existe, claro que sí:
silencio, luz despidiendo al día
y el lago recogiendo su descanso, un abandono sin tristeza
que no se deja morir
Fue bueno salir a buscarte hoy, escucharte,
rozar tu lirismo
tendido al sueño,
sueño de lago que duerme en invierno
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