Ningún camino es igual a otro, ningún paso ni paseo. No recuerdo un octubre tan galante ni cálido. Aunque la memoria es cada vez más selectiva y juega caprichosa.
Ningún camino igual pero aquí van de nuevo estas fotos del recorrido de hoy. Porque es imposible ignorar la belleza de estos días, su calor y luminosidad, y quiero que la veas, que la sientas
Tal vez estos días no tuvieran tanto significado si viviera en algún sur. Pero en este norte, estos días son un regalo. La gente misma se convierte en regalo, otra levedad, otra forma de mirar -no importa si hoy no se ha podido hacer todo-. Días que te abrazan y te ayudan a mirar más allá
Termina la semana. El tiempo siempre se escapa; pasa muy deprisa. Como todos, trabajo, leo, como, duermo, escucho las noticias, la segunda boda del año, la muerte del año, los movimientos sociales del año. Y seguimos en nuestra cotidianeidad porque a fin de cuentas, buscamos en el devenir lo que cada uno necesita, lo que el corazón y la mente nos van mostrando a lo largo del camino
El camino nunca es igual. Tal vez el recorrido lo sea, pero todo cambia en él. Ni siquiera el árbol que miras se ve de la misma manera a la ida que a la vuelta. El lejos y cerca es siempre relativo porque la mirada, como la memoria, también es selectiva
Confías en que quienes son importantes en tu vida también lo vean así para poder continuar con fuerza, con una sonrisa,
siempre tratando de equilibrar las encrucijadas, los encuentros y desencuentros,
y seguir camino
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viernes, octubre 07, 2011
miércoles, octubre 11, 2006
Castañas
El sol está luchando hoy por convencer a las nubes de que le abran paso y le dejen un hueco. Le siguen empujando hacia atrás. A veces llega a asomarse. Un viento nuevo se ha hecho notar. Trae olores y sensaciones de otoño, otoño. No hay castañas aquí. En Salamanca aún es un poco pronto para que las castañeras se sienten en las esquinas a vender sus castañas (qué intrusión, qué contrariedad tan maravillosa que la castañera te venda castañas en cucurucho de papel de periódico en este siglo 21 de tanta higiene, tanto high tech, tanto CEO, tanta globalización y fair trade). Pero ya casi huelen. Hojas caídas. Olor a mojado. El membrillo se hace este fin de semana. Las conservas y compotas de frutas ya se empezaron a hacer. Es mes de cosechas. Antes era el de casarse, cuando no había tanto dinero y la gente regalaba a los novios lo que la cosecha traía: las manzanas, las peras, las calabazas, las castañas. Ahora todo es diferente. El asfalto oculta la fertilidad y lo fecundo de la tierra. Oscurece y empobrece. Enriquece a otros. Embriaga con sofoco inapetente el olor a tierra mojada, a hoja húmeda, a castaño milenario.
lunes, septiembre 25, 2006
Sol a fines de septiembre
Espiral infinita del tiempo, las estaciones, la subjetividad del tiempo y las estaciones, los días, el segundo. Comenzó el otoño. El verano se nos fue demasiado deprisa. ¡Cómo disfruto cada uno de esos días cálidos, largos, sin mucha oscuridad, con mucha luz! ¡Cómo disfruto las noches de verano, largas, luminosas, luciérnagas, recorreres cálidos entre las ramas!
En Madison, el otoño trae la premonición de sus inviernos, largos e imposibles. Me propongo no pensar más allá de hoy pero me cuesta. Hoy, por suerte, hay luz y el verde de los árboles aun vibra en su madurez.
En Madison, el otoño trae la premonición de sus inviernos, largos e imposibles. Me propongo no pensar más allá de hoy pero me cuesta. Hoy, por suerte, hay luz y el verde de los árboles aun vibra en su madurez.
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