Tuesday, October 28, 2008

En el regreso

A veces, especialmente en aeropuertos pequeños, veo cosas así

Algo tan simple como una mecedora de madera puede transformar por completo el momento, completar la evocación que te hace sentir bien mientras te meces y al menos por un instante, sabes que la frialdad de los aeropuertos desaparece. Burbuja de intimidad.

También ella estuvo en la conferencia. Ese instrumento es un violín de Indonesia (no sé de qué sitio en concreto).
Nos fuimos encontrando en el aeropuerto como si aquello fuera el centro de la post-conferencia. Esperamos juntos el avión a Detroit y ahí ya nuestras rutas se separaron. A varias de estas personas probablemente no las vea hasta el próximo año. Esperemos que sí.

Madison ya estaba de noche cuando llegué. El frío se está empezando a sentir y huele a otoño de hojas mojadas en la calle. La casa estaba caliente y la cena estaba preparada. ¿Qué más puedo pedir?

12 comments:

Irreverens said...

Me quedo con dos "momentos" de este post: las mecedoras (¡qué puntazo!) y tu casa calentita y con la cena humeante... mmmm....

Un besote
P.S.: por cierto, aquí hemos pasado de sopetón de una suerte de primavera tardía al mismísimo invierno.
¡Están locas estas isobaras!
:D

leo said...

Qué puntazo, las mecedoras. Es cierto que son un detalle que cambia la percepción de lo que es un aeropuerto.
Qué bien que haya alguien esperando en casa.
Un besote, afortunada Raquel.

Juanfran said...

Buen regreso!

La de las mecedoras, muy buena, ¿en qué aeropuerto era?.

Y la cena de llegada, sabiendo quién cocinaba, seguro que espectacular(mente rica).

Besos

geminisdespechada said...

pero en serio las mecedoras estaban ahí, en el aeropuerto? y no se las llevan? tú vives en otro planeta..

Raquel said...
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Raquel said...

Irreverens,
eso me cuentan, que brutal el cambio y que invierno de repente. Locas esas isóbaras, aja!
Besotes

Leo,
esos dos momentos como bien dices y como dice Irreverens. Ayudan y son fundamentales para seguir.
Un besote

Juanfran,
en Hartford, al lado de Middletown, donde fue la conferencia. Es un aeropuerto pequeñito, como el de Madison. (En Madison tienen algunos sillones reclinables y demás pero no molan tanto como las mecedoras).
La cena, muy rica.
besotes

Geminisdespechada,
ja ja ja!!!
estaban, estaban. En la foto son dos pero había una más al lado y otra un poco más allá con un señor comandante con gorra y uniforme. sí, ya sabes, esos pilotos, vamos.
Otro planeta, otro planeta.

Elèna Casero said...

Lo de las mecedoras es fantástico, faltaba una mesa camilla y un brasero. Un aeropueto con calor de hogar.

Un beso Raquel

Mariano Zurdo said...

La imagen de las mecedoras es increible. No tengo palabras.
Por aquí hace un frío que pela.
Ánimo con una nueva readaptación al hogar.
Besitos/azos.

dintel said...

Pues puedes pedir que yo también tenga la cena preparada y la casa caliente... ;)

Raquel said...

Elèna,
parece un poco irreal, ¿no? Camilla, brasero y un cafetito o un chocolate caliente.
Besos

Mariano,
qué extraño se me hace pensar que allí haga frío mientras aquí el sol todavía está jugando a dorar y a templar el aire.
Besotes

Dintel,
al instante.
Un besote

Luis Alejandro Bello Langer said...

No entiendo por qué en el Aeropuerto de Santiago no hay miradores para ver los aviones que llegan y salen...mal entendida seguridad.

¿Violín indonesio? Interesante...aunque me quedo con las ganas de saber cómo es que suena. Saludos afectuosos, de corazón.

Raquel said...

Luis,
el tibre es un poco nasal y como puedes ver por las clavijas, tiene dos cuerdas.
Ya ves, los aeropuertos son así de caprichosos.
Un abrazo