La alcaldía, la secretaría y el despacho del alguacil quedan junto a la silla del pasillo que me sirve de pupitre y asiento. Bueno, eso si no estoy en la sala de ordenadores desde donde escucho algún que otro pregón si coincide y a los chicarrones con los que comparto oficina y que también van a conectarse.En estos días de estar subiendo y bajando, siempre paso por el mismo lugar y cada día veo estas margaritas y claveles
Por fin esta tarde salgo a hacer una foto. “Ha llovido mucho esta primavera y el huertecín que tenemos al lado de la casa ya lo hemos tenido que segar varias veces porque no se puede ni pasar”, me dice la dueña de la casa que lleva un rato observándome y ahora ya sale para ir al paseo con las primas.Le digo algo del rosal de enfrente, el del Corral Concejo
y me dice que ha estado tan lleno de rosas que hasta parecía que las piedras no iban a poder con ellas
Piedra y vegetal. Esa unión siempre me parece especial, como si sonriera, como si el contraste reavivara la unión
Hay cosas así, cosas que acarician por dentro y se te enredan entre la piel, como los tejados viejos con sus viejas puertas y ventanas
o sus tejas,
el pajarillo en ese preciso instante
o la transparencia en el requiebro de la hoja
Cada mañana paso por este rincón
y por fin esta tarde vengo a verlo más de cerca.Ahora que el sol no quema puedes acercarte a tocar la piedra. Está despierta.






































