O tal vez todo Veracruz, no lo sé. Sí sé que es un contraste haber pasado de la Huasteca al Puerto. No sólo es la gente, sino la comida, el hablar, el andar, las calles, las maneras, todo el lugar. ¿Será que esta parte del estado -e incluso más al sur- se asemeja a la desenfadada y buen humorada Andalucía? (¿Será que yo también ando buscando estereotipos y clichés?)
Ya casi era de noche cuando llegué ayer y no pude hacer lo que hoy me ayudó a ubicar el lugar en el que estoy: desde la calle Juárez recorrer el vecindario y localizar los lugares importates, es decir, el mercado, la tienda para comprar agua, los pequeños restaurantes donde hacen comida casera, la lavandería. Sí, vale sonreir
e imaginarte descubriendo un nuevo barrio, nuevas formas y costumbres. Nunca es tarde para algo así.
Después de la caminata matutina y el desayuno a la mexicana, trabajo unas cuantas horas. Salgo de nuevo
con tiempo suficiente para ir al centro cuando todavía quedan dos horas de luz. (Es triste decirlo pero ya hay horario de invierno y la noche llega poco después de las seis.) Mi pensión no está muy lejos del centro y lo agradezco. Llego rápido, esta torre es mi guía
No sé muy bien qué o a quién voy a encontrar pero cuando acierto a ver una marimba, hacia allí camino
Me siento al lado del señor Genaro y con él me quedo charlando un rato
Me cuenta que ya hace 46 años que se vino a Veracruz y que aquí tiene todo, que nunca más ha querido regresar a su tierra, Chiapas. Aquí tiene trabajo, aquí ha creado su propia historia.
Se siente agusto consigo mismo y te hace sentir de la misma manera.
Alrededor escucho los pájaros intranquilos reclamando su atardecer. Siento el bullicio, la gente, los vendedores y vendedoras que recorren calles y plazas buscando la venta y en particular, buscando al turista que contribuye a gran parte de la economía de la región
Después camino hasta el malecón. El norte sí es norte y el viento se siente más fuerte aquí junto al mar picado. No voy muy allá. Vuelvo a la plaza cuando el sol empieza a caer
y vuelvo a escuchar los pájaros que ahora sí anuncian a voces la noche y su retirada. Poco después el escenario cambia por completo, el grupo de baile se prepara y la música suena
Han colocado sillas frente al escenario y la gente ya espera. Primero es danzón, con sonido,
y después llega lo jarocho, los sones de a montón, las jaranas y la tradición que el movimiento jaranero que comenzó a surgir en los ochenta reconcilió con el presente
Después sube al escenario el trío jarocho de arpa y jaranas de los hermanos Ochoa
mientras los bailadores se cambian de ropa. Ahí llegan con sus blancos trajes y vestidos,
ahí suena el repertorio siempre buscado y requerido, La bruja, El siquisirí, El cascabel, El gavilancito
y por supuesto, el himno de Veracruz, La bamba
¡Ah, cómo no! Con todo gusto
6 comentarios:
Mientras contemplaba tus fotos y leía tus letras, iba pensando que es como si allá por donde tú pasaras, se hiciera siempre la música y el baile.
Por un momento te he visto con el poder de transformar la realidad en un gran musical.
Todo parece sumergido en la vida de consumo cotidiana pero de pronto aparece Raquel y la gente empieza a sacar sus instrumentos y a vestirse para el baile. Y en un pispás se monta un jolgorio de dos pares de narices.
:D
¡Qué genial sería que hubiera en este mundo más personas como tú!
Besotes mil
¡qué envidia, Raquel!
Aunque entre tus fotos y tu música nos haces viajar y disfrutar de lo mismo que tú estás disfrutando.
Me parece incluso escuchar la música y se me pone la piel de gallina.
Un beso muy musical
Cuanto blanco!!!!
Cuando atardece, acuérdese que soy su guía.
Besotes, Dama Musical
Trabajo, sí, pero qué disfrute también...
Me gusta que vayas a descubrir las cosas y acabes hablando con la gente, eso dice mucho de ti (y bueno)
Besicos
Irre,
justo eso es lo que ando buscando ahora mismo. Cuando vine por primera vez al Puerto, no llegaba a salir del centro porque siempre había algo de música pasando. Ahora vuelvo a comprobar que sigue siendo igual. El ayuntamiento es el que lo organiza. Es precioso ver la pasión por el danzón que hay aquí. Martes y jueves en el zócalo, "el sábado es mejor porque toca la danzonera", me contaba ayer un señor. Ya sabes, la próxima vez, ¿vale?
Èlena,
también a ti te respondo a la vez que a Irre. Si quieres, hay muchos vídeos de danzón en el zócalo del Puerto. No es lo mismo que estar aquí pero algo es algo.
Minombresabeahierba,
y con esa luz preciosa. Gracias.
Un besote
Dintel,
sí, lo sé. Es una experiencia única.
Belén,
la gente es el alma, ¿no?
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