Wednesday, June 17, 2009

Corcovado y su Cristo Redentor

Recuerdo muy bien el viaje a Perú de hace un año. Fue muy fácil moverse en Lima porque ahí estaba nuestro amigo Juan Luis para llevarnos y traernos, elegir restaurantes, lugares para escuchar música. Nada como visitar las ciudades donde están tus amigos. No sólo porque todo te lo facilitan sino por estar con ellos allí, en sus ciudades, y sentir que puedes ver un poco más desde adentro.
Eso no está pasando en Río y vamos aprendiendo a movernos por la ciudad día tras día. Tardas un poco más, cometes más errores, pero vas encontrando su pulso, entendiendo los horarios, los gustos, las formas.
¿Información y turismo? No existe. ¿Guías? Demasiados errores, lugares que ya no existen, precios que se han duplicado en un par de años. ¿Preguntar a la gente? A pesar de la barrera del idioma, eso es lo que más funciona una y otra vez.

Hoy es el día para subir a Corcovado y ver de cerca la estatua del Cristo Redentor, una de las nuevas siete maravillas del mundo.
Impresiona verlo ahí en lo alto del monte,

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pero creo que me llama más la atención ver la ciudad desde uno de los miradores de la subida

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El día y la luz vuelven a ser estupendas, como el domingo. Desde aquí se alcanza a ver muy bien Pan de Azúcar y la bahía

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Además, en este momento estamos solos aquí arriba. No mucha gente llega a este mirador. El tranvía que lleva a la estatua no se detiene aquí, sube hasta la siguiente parada donde un autobús sube a lo alto.
Creo que el Cristo Redendtor impresiona más cuando te lo cuentan escrito (38 metros de altura, 1145 toneladas, Corcovado a 700 metros de alto) que cuando realmente lo ves. Pero la verdad es que el lugar del enclave es especial

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Cuando llegamos el día está clarísimo

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pero al poco la neblina lo cubre todo

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Quizás sea más místico así, quién sabe. Luego vuelve a despejar y las cámaras de fotos de los turistas (brasileiro y extranjeros) aprovechan el momento

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Estamos un rato más en el mirador,

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miramos a quienes miran

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y luego bajamos

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La niebla desaparece y el sol vuelve a picar cuando estamos abajo.
De una actividad a otra y de un interés a otro, por la noche escuchamos al grupo Samba con atitude en uno de los bares de la zona de Lapa. Hay fútbol y una pantalla enfrente de los músicos. Nosotros les miramos a ellos y ellos tocan y ven el partido de fútbol, la octava maravilla

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4 comments:

Irreverens said...

Apenas podía dar crédito a mis ojos cuando he leído lo de la pantalla de TV para ver el fútbol...
:S

Más que la octava maravilla, yo diría que es la nueva religión mundial.
;(

Las vistas sobre la Bahía son fascinantes.

Besotes

Alegría said...

¡Qué bonito lo cuentas! ¡ Y qué bien lo retratas...! ¡Qué gran sensibilidad!

Un beso.

Raquel said...

Irreverens,
yo tampoco daba crédito pero la locura del fútbol es pasión aquí.

Muchas iglesias evangelistas también. Más toda la mezcla de lo afrobrasileño. Una buena mixtura.
Besotes para ti también.

Alegrí,
gracias! Así es sale, como tu mar precioso y todo tu querer también.
Besos.

Luis Alejandro Bello Langer said...

Cierto es lo que señalas al comienzo...pero, pese a los peligros, hay mayor gusto en tener más autonomía para hacer el recorrido en vez de seguir recomendaciones de los amigos.

Y el "portuñol" la lleva...aunque se da más hacia el Sur; no sé si conoces acerca de una ciudad brasileña cuya frontera con la vecina urbe uruguaya es una calle.

Saludos afectuosos, de corazón.