Tuesday, June 24, 2008

Inti Raymi en Cusco

A las 9 de la mañana, con un sol implacable que te mira muy de frente, la ceremonia del Inti Raymi da comienzo, la fiesta del dios Sol (Inti)

Estamos en el Qorikancha. Luego vamos a la plaza mayor

Desde donde estoy sólo alcanzo a ver la entrada de quienes representan a los soldados de las diferentes partes del reino. Más tarde, en Saqsaywaman, será cuando pueda ver toda la representación y la culminación de la celebración.

El sol, considerado por los incas como creador, presidía destinos de hombres y universo. Se le adoraba y se le ofrecían sacrificios para procurar sus beneficios, generosidad y benevolencia. A él se le dedicó la fiesta más fastuosa que se realizaba en Cusco, la capital administrativa del Tawantinsuyu, y que se celebraba en el solsticio de verano. La gente llegaba de todas partes del imperio, de los cuatro suyus: el Chichaysuyu o región norte hasta Quito, Kuntisuyu al oeste hasta el Pacífico, Antisuyu al este y el Qollasuyu al sur hasta Maule en Chile.

La última vez que se celebró el Inti Raymi en tiempos incas fue en 1533. Hace unos 55 años se recuperó la fiesta y desde entonces se viene realizando cada año. Se trata de recrear la ceremonia presidida por el inca en la que se sacrificaba a una llama y en la que el sumo sacerdote o leía las vísceras del animal para interpretar acontecimientos futuros

Los soldados estaban ahí,

al igual que los miles de fieles que venían de todo el reino y acompañaban con cantos y bailes las ofrendas que le hacían a su dios; músicos con sus conchas

y sus sikus,

sus quenas

Las princesas incas ofrecían pan sagrado

y la chicha con la que el inca iniciaba el brindis al sol

implorando prosperidad y sabiduría para su pueblo

Todo en el Cusco se mueve hoy alrededor del Inti Raymi. Los turistas que llegan son muchos, tanto extranjeros como peruanos. La gente sube en coche o a pie

y por el camino, los restaurantes improvisados aparecen aquí y allá

Es de la fiestas que llevaba mucho tiempo con ganas de ver pero aún tengo mis sentimientos encontrados. Por una parte, creo que es uno de los espectáculos que hay que ver pero por otra, siento que la proyección del espectáculo para el turismo lo ha convertido en eso, un espectáculo turístico. No es sólo el tener que luchar y sobreponerse a ese número masivo de gente que quiere ver lo mismo que tú. Me pregunto también si realmente es una celebración para el pueblo. ¿Desde el pueblo?

Junto a las fiestas y lo masivo, la otra realidad paralela,

demasiadas imágenes como éstas, como si ya fuera parte de toda la parafernalia

Y la verdad, lo mejor de todo, lo que llegó de forma inesperada por la noche. Habíamos ido a saludar a Kike Pinto y terminamos acompañándolo a la plaza con su grupo de ayarachis

Bueno… ellos tocaban y nosotros íbamos detrás,

y todos guiados por la danza de las mujeres con sus vistosos trajes y tocados

Una belleza. Al llegar a la plaza, varios grupos de sikuris estaban tocando

y compartiendo el lugar

Unos tocan mientras los otros descansan, otros llegan, los de antes invitan a coca a los anteriores

y la música continua. Los bombos resuenan fuertes y la tropa de sikus tiene una fuerza indescriptible. Es compartir, celebrar, sonar en comunidad desde todos y para todos.
Más que un espectáculo es la verdadera vivencia

Eso era lo que quería ver y escuchar.

8 comments:

Irreverens said...

Lo del turismo masivo es algo que siempre me ha disgustado. Sobre todo por los efectos que tiene sobre la vida de las comunidades. En cuanto se empiezan a hacer las cosas de cara a la galería, se pierde en autenticidad pero sobre todo, se pierde el verdadero sentido de cualquier acto.

Una amiga mía, gran amante de África, acabó llorando al contemplar una danza ritual que cierta tribu realizó para su reducido grupo en medio de la selva. Decía que, sin saber muy bien por qué, le pareció totalmente obsceno...

De todos modos, celebro que todavía se puedan vivir rituales auténticos como el de las últimas fotos.

Disculpa el rollo.
:)

Besotes

Raquel said...

Irreverens, cómo que disculpa el rollo...! En realidad es tal y como dices. Hoy ha sido bonito encontrar la otra cara de la moneda mientras hablábamos con unos músicos que están tratando de hacer algo muy diferente o símplemente lo de las últimas fotos, tocar y celebrar desde las comunidades, en los contextos de su propia espiritualidad y desde donde viven la música como parte integral de sus vivencias.
Anda, pues tú también disculpa el rollo.
Un besote

Elèna Casero said...

¡qué maravilla!
lo que debes estar disfrutando. Es como estar en otro mundo, tan alejado y tan distinto del que vivimos.
supongo que lo notarás mucho cuando regreses a los EEUU.

Me encanta tu viaje, de verdad.

Un beso

Irreverens said...

jajaja, pues, hale, todas disculpadas.
:D

banderas said...

Ya veo que llevas el viaje muy bien organizado, con las fechas clave puestas en el lugar preciso... sabiendo en cada momento qué será lo que merezca más la pena. De nuevo un abrazo, ahora que sé que ya estás volviendo a tu casa.

Bicos ;-)

Raquel said...

Elèna,
es completamente distinto a todo. Culturas así tienen tanta fuerza... o al menos yo las siento con mucha fuerza. (¿Será que nosotros hemos perdido mucho de todo eso?)

Irreverens,
eso es lo bueno, ¿no?

Banderas,
el presentar un trabajo en la conferencia fue la disculpa. Coincidió con el Inti Raymi y era algo que había que ver. Lo tuve que organizar todo con tiempo porque llega tanta gente a Cusco que no se puede esperar hasta el último momento.
Un abrazo grande ya desde mi casa

kelly said...

Una de las cosas mas maravillosas y diferentes que hice en mi vida, fue la de participar en la escenificacion del intiraymi, hay que estar en el mismo centro del evento para recien saber cual en realidad es la escencia de la escenificacion, Amo ami ciudad y no la cambio para nada.

Raquel said...

Kelly,
creo que puedo imaginarme un poco la sensación, aunque esas cosas hay que hacerlas para saberlo exactamente.
Qué curioso que hoy hayas dejado este mensaje porque justo he estado recordando esos días en Cuzco.
Un abrazo