Sunday, June 22, 2008

Cusco

El sol se siente fuerte cuando llegamos a Cusco a las 11 de la mañana pero no así el soroche, el mal de altura. No lo siento tanto como creía, como lo recuerdo en La Paz. De todas formas, nos tomamos las cosas con calma y acogemos los consejos y lo que todos dicen que hay que hacer: descansar, tomar un matecito de coca.

Cuenta la leyenda que en el siglo 12, el dios ancestral del sol, Inti, le encargó el primer inca, Manco Capac, encontrar el ombligo del mundo (qost'o en quechua), el lugar donde él pudiera clavar una vara de oro en la tierra hasta que en ella desapareciera. Cuando Manco Capac descubrió ese lugar fundó la ciudad que sería la capital del imperio más grande del continente americano. Pizarro entró en ella en 1533 . Una vez conquistada y apropiada, los españoles le dieron la espalada y le dedicaron su atención a la recién fundada capital colonial, Lima. El oro y la plata habían desaparecido, muchos edificios incas fueron destruídos para acomodar iglesias

y casas coloniales,


y Cusco pasó a ser un a ciudad callada

Ahora son 350.000 habitantes ahí donde Pizarro encerró y al fin mató al último inca, la ciudad en la que 70% se dedica a y vive del turismo. Asusta pensar en ese tipo de ciudades tan turísticas y sin embargo, una vez allí, el turista se convierte (nos convertimos) en parte del paisaje. Un paisaje que pasa a un segundo plano cuando el lugar y su gente acaparan las atenciones por el derecho de una fuerza propia, su historia y singularidad.

Cusco no tiene nada que ver con Lima, ni su gente ni su hablar, ni su arquitectura ni su porte. Todo cambia, es como viajar a otro universo. Recuerdo muchas imágenes y formas de la Bolivia del altiplano, formas de hablar, de andar, de caminar, de mirar; recuerdo la pobreza y la marginalidad

y esos centros urbanos o rurales donde se mueve ese 70% del turismo, la industria que genera. Allí donde la niña te pedía una monedita por la foto en la isla del Sol, aquí te la piden en la calle, en la ciudad, vestido preparado, borreguito en mano para que la imagen sea completa

Para cuando llegamos a la plaza mayor, ya la celebración y el baile han terminado. Diferentes grupos han estado desfilando y danzando por calles y plazas. Vemos bajar a algunos por una de las avenidas principales

Hay mucha gente en la plaza

y casi todos ya se están yendo


Es impresionante el lugar, el conjunto, calles y plazas, catedral e iglesias, casonas, soportales,

balconadas y balcones elaboradísimos o sencillamente, pintorescos

Inevitablemente, lugares así te transportan al pasado y quieres imaginar cómo fue, cuánta riqueza, cómo los españoles tan osados y confiados, cómo se pudo destruir otro más de los magníficos imperios. Ahora es otro Cusco, definitivamente.

El sol cae pronto y el frío es seco. Llega en cuanto oscurece y de forma drástica. Volvemos a ese centro de la plaza que presiento que va a ser el de los próximos días. La plaza ya es otra a estas horas,

tal vez el momento de vivirla envuelta en otras hisotorias,

tal vez junto a alguien cercano

para recoger sus últimas luces anticipando la fiesta de mañana y la del día siguiente.

O tal vez, vestida de luz de farolas, escuchar las conversaciones entre flores y bancos mientras el frío nos recuerda que es invierno y que también se cuela entre manos arropadas

De regreso hacia el hotel entramos en un taller de artesanía, de textiles, donde hacen y venden trabajo de diferentes artesanos de muchas comunidades de la provincia de Cusco

No me canso de mirar esos trabajos de colores perfectamente coordinados. Ahí están esas manos sabias

fuertes y habilidosas, decididas

y esas caras ensimismadas en el trabajo. Los hilos enredando realidades e imaginarios para luego desenredarlos y tal vez volverlos a anudar

10 comments:

Irreverens said...

Sí que recuerda al altiplano boliviano, aunque allá diría que todavía se ve más miseria, ¿no?

A pesar de todo, son países encantadores y con una magia que todo lo envuelve. Probablemente no sea nada más que su autenticidad, lo que más nos atrae de ellos.

besos, guapa.

JESUS y ENCARNA said...

Buenos dias Raquel.
Con gran tristeza, recogo la historia, lo que los llamados conquistadores por reyes avidos de poder y especuladores religiosos españolitos, hicieron alli en estas tierras con su indosincracia.
Nosotros los actuales, hemos heredado sobre nuestras espaldas y desde hace mucho tiempo esas barbaridades cometidas en nombre de un supuesto progreso y la avaricia de aquellos sin corazon que no les importo destruir esa magnifica cultura en nombre de creencias y riquezas.
Agradezco tu recuerdo historico, tus fotografias reveladoras de una actualidad que pudo ser de otra manera.
Aunque asi hubiese sido, aunque este presente hubiese estado alterado por otras cirscuntancias y el progreso de aquella cultura que intenta revelarse estuviese en su punto y nosotros no tuviesemos la oportunidad de vivirla como ahora, lo huebiese preferido, pues pienso que al igual que paso con los Indios Americanos del Norte, no tenian derecho de extinguir dichas culturas en pos de esa religion que se creia con el derecho de la verdad....¿?.
Gracias por tu exposicion de estas tierras.
Besos y Abrazos para ti y esas gentes.
Jesus

banderas said...

Sigo leyendo, sin apenas comentar, tu viaje por tierras peruanas y me admiro de todo lo que nos cuentas... lo bueno, lo mejor, lo malo... y me enamoro de algunas imágenes. Me gustó especialmente la de los barrios marginales colgados en la ladera, con su nuevo colorido y me encantan las de los niños... esos niños que aquí en España no me atrevería a fotografiar... para evitar demandas y similares... se hila demasido fino con la imagen y la personalidad en este mundo occidental.

Sigo tus pisadas andinas. Bicos ;-)

Raquel said...

Irreverens,
sí, se ve muchísima más pobreza en Bolivia. Además, Cusco está muy pensado para el turismo. El centro es lo más cuidado y también vedado a los vendedores ambulantes, al mendigo, etc. Siempre hay que "limpiar" las ciudades para que el turista esté tranquilo y se lleve una buena impresión, ¿no?
Autenticidad, exactamente.
Un abrazo mi queridísima viajera.

Jesús,
con el tiempo he aprendido a estar en paz con algunas cosas. Todos podemos volver a escribir cosas para que lo que viene sea mejor.
Besos

Banderas,
se fina muy hilo en occidente, eso describe mucho. La pobreza también tiene muchas caras y siempre hay algo más que no sabemos. A veces esos niños, pidiendo, ganan más para sus padres en un día que un obrero. Pero en espacios como éste es donde todo eso bulle y se comprueba.
Un abrazo grande

Tawaki said...

Me gustaría que mi próximo viaje largo fuese a Perú, ya veremos, así que estas entradas me sirven a modo de aperitivo.

Espero que lo pases muy bien.

Un abrazo.

ISOBEL said...

ya estoy de vuelta... pero por favor...continua dándome envidia. besitos

Mariano Zurdo said...

Por fin he podido dedicar un ratito para disfrutar de tu viaje por Perú. Como siempre, esa mezcla de fotografía, texto y música hace que nos transportes contigo.
Intentaré seguirte estos días.
besitos/azos.

Elèna Casero said...

El contraste entre las ciudades es impresionante. Entre las fotos y los comentarios te sientes ir allí.
¡cuántas cosas hicieron los españoles! malas y buenas, claro está..

Un beso, estoy disfrutando con este viaje.

Julia Ardón said...

acá te acompaño, en tus viajes...cerquita, cerquita...

Raquel said...

Tawaki,
ojalá que lo disfrutes como yo lo estoy haciendo. Si necesitas algo, dime.
Un abrazo

Isobel,
voy a seguir dándote envidia unos poquitos días más. Luego ya volverá la rutina de lo cotidiano.
Besos

Mariano,
yo también ando sin poder seguir los blogs de los demás. Igual, sigo sintiendo a todos ahí.
Un abrazo grande

Elèna,
sí, malas y buenas. Es una herencia muy fuerte que sigue pesando mucho.
Un besote

Julia,
gracias preciosidad. Luego voy a hacerte compañía yo también.
Besotes