Thursday, February 22, 2007

El violín de MariAna

Hoy escribo esto pensando en jóvenes violinistas que están aprendiendo a tocar, que están ahí, en un proceso de aprendizaje que debería ser emocionante e intenso. Un proceso rico y único para el alumno y que el profesor debería hacer posible, facilitarlo, entregárselo al alumno para que lo reciba con plenitud, con certezas, sin ninguna duda.
Hace ya tiempo que escribí un trabajo para una clase de pedagogía de instrumentos de cuerda. El trabajo lo titulé: "Developing a Life-long Musical Awarenes: A Teacher's Personal Imprint on Teaching the Violin". El fragmento que aquí repreduzco es parte de la introducción de ese trabajo y enfatiza la importancia que para mí tiene el utilizar un enfoque ecléctico en la enseñanza del violín. (Traduzco al castellano después del inglés.)

An eclectic approach to teaching reflects the uniqueness of each human being and the changing nature of the relationship between the teacher and the student. The challenge lies in the discovery of who we are in this process of teaching and learning, and in our ability to move beyond the apparent, to broaden our visions of our world. If we are to use teaching as a way to enable that exploration, we cannot remain anchored to fixed, unchanging rules. Instead, in my opinion, we must remain flexible, and we must view teaching as fundamentally eclectic: responding to the demands of the student and of the learning process.
It's true that even within well structured teaching methods, like, for example, in Suzuki's Talent Education, the teacher's personality has always been an important consideration, since she had the ability to change things within any given rule. Yet, an eclectic approach moves beyond this type of variability: it considers the act teaching from many different sides, and in connecting all pieces of information (about the student, the environment, etc.) it places the student at the center of the stage. In this emphasis on the student lies the strength of this approach to teaching. Rather than attempting to fit the student into a given method, the teacher creates new patterns that reflect the world of each individual student. Samples* recognizes the importance of this as he states: "If I force the child to see the world in the narrow patterns of my history and my perspectives, I lose the opportunity to be a true teacher." Not surprisingly, in an eclectic approach, the role of the student is extremely important. The teacher has the knowledge that she applies differently to each student, creating with each a new language that touches their unique worlds. The teacher isn't there just at the lesson; rather, she becomes a part of the student's life, someone who cares for them and who grows together with them, creating a love of learning and a love of music in general.

[*Bob Samples- Open Mind / Whole Mind: Parenting and Teaching Tomorrow's Children Today. Jalmar Press. Rolling Hills Estates, California. 1987.]


Un enfoque ecléctico a la enseñanza refleja la individualidad de cada ser humano y la naturaleza cambiante de la relación entre el profesor y el alumno. El desafío está en descubir quiénes somos en el proceso de la enseñanza y aprendizaje, y en nuestra capacidad para ir más allá de lo evidente, ensanchar la visión de nuestro mundo.
Si vamos a utilizar la enseñanza como un medio para posibilitar esa búsqueda, no podemos permanecer anclados a normas fijas e invariables. Por el contrario, en mi opinión, debemos ser flexibles y entender la enseñanza como fundamentalmente ecléctica: capaz de responder a las necesidades del estudiante y del proceso de aprendizaje. Es verdad que incluso en métodos de enseñanza muy estructurados como el de "Talent Education" de Suzuki, la personalidad del profesor ha sido siempre un importante elemento a considerar ya que éste tiene la capacidad de cambiar elementos dentro de cualquier regla estipulada. Un acercamiento ecléctico va más allá de este tipo de variabilidad: considera el acto de la enseñanza desde varios ángulos y, al conectar toda la información (sobre el estudiante, el ambiente, etc.) sitúa al estudiante en el centro de la escena. Es en este énfasis que se pone en el estudiante donde reside la fuerza de tal enfoque educativo. En lugar de intentar que el estudiante encaje en un método dado, el profesor crea nuevos esquemas que reflejan el mundo de cada estudiante en particular. Sample reconoce la importancia de lo anteriormente mencionado y dice: “Si fuerzo al niño a ver el mundo con los limitados puntos de vista de mi historia y de mis perspectivas, perderé la oportunidad de ser un verdadero profesor”. No es una sorpresa el hecho de que en una enseñanza ecléctica, el papel del estudiante sea extremadamente importante. El profesor es quien tiene el conocimiento y quien lo aplica de forma particular a cada estudiante, creando con cada uno de ellos un nuevo lenguaje que toca sus mundos individuales. El profesor no sólo está ahí, en esa clase; más bien, se convierte en parte de la vida del estudiante, alguien que le cuida y crece junto a él, alguien que crea y fomenta un cariño por el aprendizaje y la música en general.


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