Friday, May 09, 2008

Carson City (3): a Lake Tahoe

Creo que hoy ha sido el día más fácil de todos los que llevamos aquí. Después de un conciertito por la mañana para un maravilloso grupo de niños de una guardería asociada con la universidad, comenzamos nuestro recorrido por el lago Tahoe.
Cuando sales de Carson City te das cuenta de la planicie en la que se asienta, las montañas coronándola a lo lejos como contemplando los campos casi vacíos

Vamos parando aquí y allá. No porque se nos haga cansado sino porque queremos salir a mirar algo, a sentir el aire y el olor de la tierra, o a tomar un café en sitios como este cafetito pequeño y resultón que además es un drive-through y ni siquiera te tienes que bajar del coche para pedirlo o para preguntar por direcciones

Además, es un lugar conveniente porque si acaso hay que aparcar, existe un lugar privilegiado si es que perteneces a este gremio


Vamos hacia South Lake Tahoe para hacer el recorrido del lago de sur a norte. Un despiste nos desvía de la ruta pero es ese tipo de equivocos que se agradecen. Al llegar al lago Topaz, mientras cruzamos la frontera entre Nevada y California (sólo indicada por un pequeñísimo cartel), la cara del señor guardia nos pregunta sonriente que de donde venimos y hacia donde viajamos es la que nos dice que si seguimos esa ruta jamás llegaremos a nuestro destino.
Esa carretera por la que nos manda de nuevo a South Lake Tahoe empieza a descubrir la belleza de las montañas, su altura, sus juegos de espacio. La carretera sube y sube, y va jugando entre cimas desnudas de vegetación y cumbres nevadas

La primavera aún no se ha llevado toda la nieve del invierno. Para quienes viven en Santiago de Chile, la excepción se conviete en juego y el juego en sonrisa

Luego aparece el valle

que no puedo recoger en esta imagen. (La memoria recordará la otra parte, la montaña más extendida, el viento, el olor a tierra y vegetal.)
Sentimos la misma plenitud que se siente en paisaje grandes y abierto. Plenitud, recogimiento, silencio, canto... todo a la vez. Callas y sigues camino. En cada recodo algo nuevo y este arroyo que nos robó el silencio

mientras juguetón nos contaba la historia de su propio cuento


No podemos pararnos tanto como quisiéramos pero algún alto se hace obligatorio. A 8 millas de South Lake Tahoe paramos en un cruce de caminos para aseguarar de que vamos bién (nuestro pequeño cochecito no trae GPS incorporado y ya no confiamos en nuestra brújula personal). Este lugar, Woodford Station,

se merecería una entrada para él solito. Es bar, restaurante, tienda de ultramarinos, museo casi, rincón de lo insospechado. El señor atiende a quienes vienen a comprar, la señora sirve en el bar


Al baño hay que entrar porque sí, la colección de objetos no tiene desperdicio


y la miscelánea del lugar es especial: el rincón que vende gorras, las estanterías de las golosinas, el otro rincón con latas de conserva, los frigoríficos con las bebidas frías. No hay ninguna timidez en el revoltijo. Este talismán de la suerte forma parte de toda una sección dedicada al Express Trail

Al salir, este buzón que me hace recordar otros buzones de otros lugares en los que a veces dejan pan en lugar de cartas

Y sin más, a la puerta también, las Harley-Davidson de los clientes con casco de señor y señora incluídos


En South Lake Tahoe comemos pero no sin antes darnos un paseo por la avenida principal y pasear la sonrisa entre carteles que anuncian la capilla donde puedes casarte hoy mismo y el peligro de incendio con su guarda forestal que me recuerda al del oso Yogui de Yellowstone

Poco después, otro tipo de sonrisa al encontrar la magnífica calma del lago vigilada por las gaviotas


Seguimos parando en rincones, subiendo por carreteras arropadas ahora por abetos altísimos. Ya el lago queda ahí abajo. El aire clarísimo y el estar ahí te hace flotar un poco, volar sobre la acuarela del agua

En Emerald Bay, desde el mirador, el lago se ve bellísimo. Nos sorprenden los colores, la altura, el momento sin tiempo al que te transporta. Vuelvo a sentir que las fotos no le hacen justicia.
Nos acercamos a él casi como con timidez

sin poder dejar de sentir el magnetismo que te deja contemplar una y otra vez, mirar sin descanso a todos lados. Ahí abajo está la islita

y el pequeño castillo que tal señora mandó construir para poder invitar a sus amigos para venir a tomar el té con ella

También todo lo demás, las rocas sobre las que pisamos, la altura, los árboles gigantescos y ese pájaro azul ahí detenido

que revolotea y se mueve de un sitio a otro buscando compañía

para luego volar al tronco desnudo desde donde canta buscando a su pareja en el otro árbol de más allá

Laura y yo también nos buscamos mientras le pedimos a alguien que por favor una foto


Estamos a mitad de recorrido. No sabemos cuánto tiempo nos llevará terminar de dar la vuelta al lago. Mejor seguimos. Sólo una última parada

antes de que el sol se lleve su luz

y esconda las siluetas que nos han acompañado durante todo el camino y que pusieron alas al día

12 comments:

dintel said...

Dios, no sabes el monstruo que estás creando en mí. Me están cogiendo unas ganas locas de viajar. Tantas que ya empiezan a aparecer tonterías en mi cabeza de dejar ya mismo mi vida, pillar mochila y adelante... Creo que voy a tomarme un cognac para centrar de nuevo la atención en mi realidad. ;) (Las fotos, en general, una pasada; los lakes mne pueden).

Raquel said...

Dintel,
cómo me haces reir ahora que leo tu comentario.
¿Qué tal un año sabático?
Un besote

dintel said...

Si alguien me acompaña, perfecto. Porque en un año, una tiene necesidades... (yo no he escrito esto, lo negaré).

Fini said...

ufff pero que envidia!! qué fotos maravillosas :-D

Irreverens said...

¡¡jajajaja, qué buena esta Dintel!! ¿Quién te dice que no puedes dar con alguien a la semana o al mes de haberte ido de casa, precisamente porque te has ido de casa?
¿Eh?
:)

Raquel, nunca me cansaré de decírtelo: ¡qué agradable es viajar contigo!

Un besote a las dos protagonistas de hoy: Laura y tú.

(PD: Por cierto, hoy me quedo con la imagen de la islita y del pájaro.)

Irreverens said...

Ay, que se me olvidaba ya:
me ha encantado el guiño que me has hecho con lo del buzón, jeje.
:D

Raquel said...

Dintel,
se hará, se hará

Fini,
qué bueno que andes en este viaje.

Irreverens,
es que esa islita y el pájaro son especiales, ¿no?
Buzones y montañas, ¿cómo no acordarse de ti?
Besotes

mgqseaml said...

Qué fotos más bonitas, me encantan. Besitos

Raquel said...

mgqseaml,
besos también para ti en este domingo de mayo y primavera.

sw said...

¡precioso, raquel!

Raquel said...

Mi querido sw,
creo que es de los viajes que hubieras disfrutado.
Besos

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