Tuesday, December 11, 2007

Los colores de la guacamaya


Hoy llega este mensaje de Rafael. Me parece tan sencilla y hermosa esta forma de compartir que os dejo con el mensaje y la historia que cuenta. (Me da pena no poder dejaros el sonido también pero no sé cómo subir archivos de mp3. Por ahora es así.) Desde que leí el mensaje, esa imagen de "Niñas con flores" (Diego Rivera) ha estado rondándome la cabeza.

Querida Raquel:

Aquí te envío el cuento de los siete colores y la guacamaya, adaptación de la leyenda que aparece en el libro "Cuentos del Viejo Antonio" del subcomandante Marcos. Te envío el cuento en formato Word y aparte te envío una grabación del mismo en mp3 que hice hace algún tiempo con música de fondo de la BSO de la película "Chocolat".
Un abrazo. Rafael.

LOS SIETE COLORES

El viejo Antonio señala una guacamaya que cruza la tarde.
“Mira - dice-, parecen mentira tantos colores para un solo pájaro. No era así la guacamaya. Puro gris era. Los dioses solían pelearse porque sólo dos colores se turnaban al mundo: el uno era el negro que mandaba la noche, el otro era el blanco que caminaba el día, y el tercero no era color, era el gris que pintaba tardes y madrugadas para que no brincaran tan duro el negro y el blanco. Y eran estos dioses peleones pero sabedores. Y en una reunión que se hicieron sacaron el acuerdo de hacer los colores más largos para que fuese alegre el caminar y el amar de los hombres y las mujeres.
Uno de los dioses agarró un caminar para pensar mejor su pensamiento y tanto pensaba su pensamiento que no miró su camino y se tropezó en una piedra así de grande y se pegó en su cabeza y le salió sangre de su cabeza. Y el dios miró su sangre y vio que era de otro color y fue corriendo donde estaban los demás dioses y les mostró el color nuevo y "colorado" le pusieron a ese color el tercero que hacía.
Después, otro de los dioses buscaba un color para pintar la esperanza. Lo encontró después de un buen rato y "verde" le pusieron a ese cuarto color.
Uno más rascó la tierra, buscando el corazón de la tierra, lo encontró , y "café" le pusieron a ese quinto color.
Otro dios dijo me voy pa rriba para mirar de qué color es el mundo.
Subió y se quedó mirándolo tanto tiempo que le quedó pegado en los ojos el color del mundo. Luego trajo y dijo: "En mis ojos traigo el color del mundo", y azul le pusieron al sexto color.
Otro dios estaba buscando colores cuando escuchó un niño que reía; se acercó con cuidado y cuando se descuidó el niño, el dios le arrebató la risa y lo dejo llorando. El dios llevó la risa del niño y "amarillo" le pusieron a ese séptimo color. Los dioses guardaron los colores diferentes y nuevos.
Luego los dioses empezaron a esparcir los colores y el azul se quedó parte en el agua y parte en el cielo, y el verde le cayó a los árboles y las plantas, y el café, que era más pesado, se cayó en la tierra, y el amarillo, que era una risa de niño, hasta pintar el sol, y el rojo llegó a la boca de los hombres. Jugando con los colores los dioses salpicaron a los hombres y por eso hay hombres de distintos colores y de distintos pensamientos.
Y entonces, para no olvidarse de los colores y no se fueran a perder buscaron modo de guardarlos. Y se estaban pensando en su corazón cómo hacer cuando la vieran a la guacamaya y entonces la agarraron y le empezaron a poner encima todos los colores y le alargaron las plumas para que cupieran todos. Y así fue cuando la guacamaya se agarró color y ahí lo anda paseando, por si a los hombres y mujeres se les olvida que muchos son los colores y los pensamientos y que el mundo será alegre si todos los colores y todos los pensamientos tienen su lugar.


(Adaptación de una leyenda que figura en “Cuentos del Viejo Antonio”,
del subcomandante Marcos).

5 comments:

Tawaki said...

Supongo que todos tenemos un poco de cada uno de esos colores. O al menos, asi debería ser.

Un abrazo

elita said...

Que bonita manera de pintar el mundo. Ojalá hubiera una guacamaya en cada esquina.

Besitos.

leo said...

Un bonito cuento. Creo que he olvidado muchos de mis colores.
Besos

Julia Ardón said...

He disfrutado tantísimo este cuento. Hoy veo a mis sobrinitas...y se los voy a contar!
Gracias a Rafael, a Marcos y a vos.

Raquel said...

Tawaki, creo que sí, que todos tenemos un poco de cada color, que vivir sus irisaciones nos enriquece y nos deja volar un poco mejor.

Elita, tal vez tengamos que contarle este cuento a esas personas que no saben de él, especialmente a quienes ni siquiera leen la poesía que otros recomiendan ;-)

Leo, están ahí pero es bueno que alguien nos los recuerde.

Julia, un encanto, ¿verdad? por fa, cuéntasela. A través de ti, yo también le vuelvo a dar las gracias a Rafael, a Marcas y a vos.