Wednesday, September 12, 2007

Lo que cambia, lo que nos transporta

Hace tres meses estaba recorriendo algunos de los lugares que hoy recorro pero de forma muy diferente. El camino que antes recorría en bicicleta por placer lo hago hoy por necesidad. Igual es un placer llegar al centro por la ruta de bicicletas, a pesar de que tenga un horario que debo cumplir. Es curioso también pensar en todos esos mundos que conviven en las ciudades. Madison es una ciudad pequeña pero puedes vivir en ella sin necesidad de adentrarte en las vidas de esos mundos y sin cruzar sendas que parecen pertencecen a unos u otros. Creo que debe pasar en muchas partes y en muchas ciudades y que, como siempre, nuestra mirada es selectiva y los mundos que vivimos son los que queremos vivir.

Hoy voy al centro en bicicleta y por el camino voy pensando en eso, que es el mismo camino, que sólo la sensación interior lo transforma. Es un camino que he hecho varias veces pero es hoy cuando me llama la atención este taller

Quizás por el contraste de la forma y color del tejado con el verde del volkswagen verde aparcado enfrente; el negro lo veo después, la camioneta roja llega más tarde. Me pierdo en mis pensamientos mientras sigo hacia el campus. Me acerco un momento al lago, junto al Union, esa terraza que tanto se disfruta en el buen tiempo. Hay mucha paz. Los pocos ahí sentados leen, charlan o no hacen nada en este día luminoso

Al otro lado, los botes más grandes descansan y los más pequeños se preparan para alguna salida

También aquí se siente la calma, cierto silencio, la plenitud de esta luz y el espacio abierto

No puedo entretenerme más. Más vale que me vaya pronto porque a estas horas del día no va a ser muy fácil encontrar aparcamiento

5 comments:

banderas said...

Pues ya puestos a envidiar, yo envidio una ciudad que tiene esa gran cantidad de verde, ese lago maravilloso y, sobre todo, es lo suficientemente llana como para poder recorrerla en bicicleta. Ya veo que ahí es un medio de transporte habitual. Por desgracia en Vigo el tráfico horroroso y las cuestas de espanto hacen que la bicicleta sea un objeto de estricto uso deportivo... o casi.

Bicos.

Mariano said...

Una compañera mía lleva unas semanas viniendo en bicleta a trabajar y me da una envidia horrorosa, pero es que Madrid tiene muchas cuestas y desde mi casa sería una especie de Tour de Francia (y desde luego no tendría fuerzas para poder observar el camino como tú haces).
Besitos/azos.

raquel said...

banderas, vamos a imaginar una ciudad que reúna todo lo que nos gusta de las ciudades en que vivimos.

mariano, estoy segura de que tendrías fuerzas y que sabrías mirar a todas partes porque siempre lo haces. La cosa es esa, las cuestas y el tráfico de Madrid. uy! un peligro.

Un abrazo grande para los dos

Viguetana said...

Mucha, mucha envidia, esto de la bici... Yo la echo mucho de menos...

raquel said...

Creo que con el tiempo y mucha paciencia tal vez logremos que en España las ciudades puedan ser un poco más humanas. Mejor no perder las esperanzas.