Tuesday, July 10, 2007

El adiós del día

Qué largos estos días y qué magnífico su porte en su majestuosa y galante anochecida

9 comments:

Mariano said...

Estos días largos traen las noches tan despacito que apenas te das cuenta. El verano es para dormir poco y disfrutar de esa transición durante horas.
Besitos.

raquel said...

Exactamente. Todo un lujo.
Besos

marlon said...

Largos y acaso sospechados infinitos días, pero se van y dejan la majestuosa noche repleta de sueños y susurros.


Hermosas pic's.




Hasta luego.

Wilde said...

El luscofusco u ocaso, es maravilloso. he escrito muchas veces sobre él...

Gracias!

raquel said...

Marlon, gracias. Sí, se van y nos dejan esas noches abiertas de verano, llenas de susurros y sueños como tú dices. No me canso de ellas. Me acuesto tardísimo. A veces me quedo despierta por el afán de hacerlo y estar en ella

Wilde, estoy obsesionada con el ocaso. En cuanto tengo oportunidad, me escapo a verlo, caminar a su lado, sentarme a mirar y admirarlo sin cansancio alguno...Junto al mar es más especial aún. Tú lo sabes mejor que nadie. Vale, me contendré pero van a llegar más fotos de atardeceres.

Javier Menéndez Llamazares said...

Qué suerte que sean tan largos tus días de vacaciones, de regreso a la tierra largamente anhelada.
Aunque seguro que a ti se te harán cortos, inmensamente cortos.
Un abrazo.

raquel said...

Sí, se me hacen cortos y se me escapan demasiado rápido. En realidad, aún no estoy de vacaciones del todo pero poder estar aquí y trabajar un poquito desde aquí ya es todo un lujo. Con el tiempo me he acostumbrado a vivir entre dos mundos...creo. Las desventajas son muchas, la mayor ventaja, que siempre puedes echar la culpa de algo al otro país.
Un abrazo grande para ti también. Siempre me da mucho gusto que vengas por aquí

Tawaki said...

¡Cuánta belleza capturada para siempre!

Cuando me preguntan por qué hago tantas fotos yo siempre contesto lo mismo: Para no olvidar.

Raquel said...

Para no olvidar pero también porque es una delicia hacer fotos y adorar ese instante que ves, que te envuelve, en el que te zambulles.